Para quienes prefieren el mes de febrero para vacacionar, sin duda que la sola idea de pensar en el mar y en la playa ya les permite relajarse de la rutina diaria. Y es que existen pocas cosas más relajantes que sentarse a la orilla del mar, sentir la brisa y la arena en los pies. Pero la playa -y el mar- tienen muchos beneficios más, tanto para la salud física como mental. 

Limpia los pulmones

Según estudios científicos, la brisa marina -rica en sales- ayuda a mejorar la respiración y a reducir los síntomas de las personas con enfermedades pulmonares.

Esto, se debe tanto a su temperatura, como al hecho de que está cargada de ozono y oligoelementos, y a que esta brisa no tiene contaminación de gases u otras sustancias irritantes.

La piel quedará más suave y firme

Cargada de sales, el agua del mar ayuda a restaurar la barrera natural de la piel, sellándola de manera tal que mantenga su hidratación natural por más tiempo.

Además, al sumergirse al agua, el mar produce un “efecto drenante”, es decir, estimula el circuito venoso y linfático, mejorando la circulación y, como consecuencia, la piel.

Tiene efecto relajante

Estar cerca del mar no solo ayuda a relajarse, sino que también ayuda a ser más creativo. Según el biólogo Wallace J. Nichols, observar una gran masa de color azul induce en un estado meditativo que aporta calma y paz interior.

Además, bañarse en el mar también tiene un efecto relajante: al contener magnesio, el agua ayuda a bajar la ansiedad.

Mejora el aspecto de los pies

Los paseos por la playa además ayudan a masajear los pies gracias a la textura y constitución de la arena, la que también se puede usar para exfoliar la piel.

Es bueno para el corazón

El agua del mar es excelente para la circulación: al nadar, la presión del agua facilita la circulación venosa de retorno. Además, según un estudio publicado por el North American Journal of Medical Sciences, el contacto superficial con el agua de mar ayuda a reducir edemas locales, espasmos musculares e incrementar los efectos anestésicos locales.

Fortalece los huesos

Los oligoelementos disueltos en el agua de mar se pueden absorber a través de la piel. De hecho, según una investigación realizada por el Instituto Francés de Estudios de Recursos marinos, el calcio y el fósforo que podemos encontrar en el mar, se fija en los huesos, ayudando a su movilidad y la de las articulaciones.

Además, el hecho de visitar la playa es un buen momento para hacer más ejercicio: realizar largos y relajantes paseos pueden favorecernos más de lo que pensamos.