Pero no se puede negar una realidad: la inflación existe y eso significa un deterioro en la calidad de vida. Algunos funcionarios no quieren reconocer esta realidad. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, negó que en Argentina haya inflación. Dijo que nos ocupemos de los precios de hoy y de siempre será bueno, porque, en esta materia,Argentina es una especie de alcohólico recuperado, por lo tanto, en lo que respecta al tema inflacionario, se debe estar atento. ¿Así que somos alcohólicos recuperados? Habría que preguntarle quién suministró el alcohol durante tantos años. 

                La cuestión es que Fernández sostuvo su teoría diciendo que la suba de la papa no significa un aumento generalizado de precios, la papa, el camote, los tomates, que son cosas que ya no se consiguen con chauchas y palitos. Algunos han bajado últimamente, pero llegaron a precios que no son de artículos de primera necesidad sino precios de boutique de primera calidad. Sin embargo, Alberto sostiene que esto es ficticio. ¿Dónde vive este vago? ¿Consultará las compras diarias con su señora?

                   Parece que no sale de su despacho. Además, subrayó que hay una acción concertada en los medios de comunicación para difundir aumentos en el país. ¿Así que los medios son los culpables del alza de los precios? No me parece, che. Me parece que desconocer una realidad es una cuestión embromada en alguien de tan alto cargo. En fin, ¿podemos ir a comer a su casa, señor Fernández?