Son muy jóvenes, tienen un sinfín de sueños para sus vidas y muchas ganas de ver progresar la zona donde viven y estudian. Se trata de 24 alumnos de la escuela Joaquín Lavado, de La Favorita, quienes junto al profesor Jorge López están llevando adelante un proyecto por el cual convierten el excremento en gas envasado.

El plan es ambicioso pero no imposible. Lo idearon, lo proyectaron, hicieron algunas pruebas y hasta vendieron empanadas para poder concretar la etapa inicial. Sin embargo, ahora necesitan ayuda para llevarlo a una escala mayor: poder abastecer las zonas de ese sector de Ciudad que no cuentan con red de gas.

El proyecto nació a partir de la inquietud de varios estudiantes al observar que del ex Zoológico, muy cercano a la escuela, se liberaban fuertes olores en especial los días de mucho calor. “Se decidió realizar una investigación para saber que procedencia tenían estos olores, arrancando con observaciones y luego una búsqueda de información en distintas fuentes sobre el tema, de este proceso de investigación surgió la iniciativa de desarrollar una herramienta que pudiese contener estos gases, disminuir el olor del ambiente, y de algún modo poder hacer un uso operativo de estos, ya que resultaron ser una potencial fuente de energía”, relató el docente.

 

Así, después de varios ajustes lograron tener su propio biodigestor: “Es un prototipo de investigación que más allá de su poco potencial de producción, nos demuestra que esta es una alternativa sencilla y práctica para aprovechar los desechos orgánicos del Ecoparque y que podemos hacer un uso eficiente de ellos, generando biogás y bioabono para la tierra, esta es una energía totalmente renovable, que no sólo es un beneficio para el Ecoparque y sus animales, sino también para la comunidad del barrio La Favorita, dado que gran parte de la comunidad utiliza gas comprimido en garrafa”, agregó el docente.

En abril comenzaron a diagramar el proyecto  que tomó forma en mayo. Según comentó el profesor, de 70 kilos de guano se puede conseguir unos 200 litros de gas envasado. Y ahora están tratando de conseguir fondos para tener un biodigestor que se entierra y así poder producir más.

“Necesitamos recursos y un lugar. Nuestra idea es pedir permiso para hacerlo en el Ecoparque y asimismo que los desechos que produce cada animal sirva para poder calefaccionar su espacio en época invernal”, concluyó el docente.

 

¿Qué es un biodigestor?

Un digestor biológico es un contenedor cerrado, hermético e impermeable dentro del cual se deposita materia orgánica como desechos vegetales y frutales, excremento de rumiantes o humanos, en determinada dilución con agua. Esta mezcla mediante la fermentación anaerobia por acción de microorganismos, es degradada obteniendo como producto gas metano (biogás) y un subproducto liquido (biol), el cual puede ser utilizado como fertilizante ya que es rico en nitrógeno, fósforo y potasio.

Este tipo de tecnología tiene un gran potencial para el cuidado del ambiente ya que disminuye la cantidad de desechos vertidos a los ecosistemas y además se produce una fuente de energía relativamente limpia.

Este trabajo lo deben realizar sólo adultos.