El coronavirus nació en Argentina. Lo de la sopa de murciélago del mercado de Wuhan en China es el relato con el que las autoridades del G20 decidieron no complicar al Presidente Fernández Coso de Kirchner, que tan bien les cayó con su gira europea, en especial al presidente francés Emmanuel Macrón que asegura a quien quiera oír que nunca escuchó a nadie tocar la guitarra así. No queda claro si es un elogio o todo lo contrario. Merkel y Netanyahu quedaron también fascinados con el canciller Felipe Coso, en especial con el increíble manejo de las palabras “shes”, “nou” y “nis tu michu” de nuestro diplomático. Así las cosas, decidieron echarle la culpa a un pobre chino gourmet que, cansado de los cabellos de ángel, quiso engalanar su sopa con algo más exótico.
Entre nosotros hay portadores asintomáticos desde hace muchos años aunque, como todo el mundo sabe, oficialmente se declaró a fin del año pasado: diciembre del ‘19 parece haber sido clave para la difusión de la pandemia. Sin embargo, alguna luz amarilla se encendió cuando del 12 al 13 de agosto pasado, el riesgo país pasó de 893 a 1741 y a 2523 el 3 de septiembre. Ya en ese momento muchos pensaron que acá alguien estaba ensopando el murciélago. Una de las características más singulares del coronavirus en su versión argentina es la de eximir de responsabilidad a cualquier funcionario sobre sus dichos o acciones, dos cuestiones a veces tan separadas. De ahora en más el relato contiene un nuevo ingrediente: nadie tiene la culpa de nada, todo es responsabilidad del coronavirus.
El riesgo país superando los 3.200 puntos, en máximos a los que no llegaba desde 2005, ¿es porque el gobierno Coso no ha mostrado aún ningún plan, confundiendo negociación con los poderes económicos mundiales con una mano de chinchón?; ¿es porque el Presidente Coso y su ministro misterioso no son creíbles? ¡No se confundan amiguitos, es por el coronavirus! Que en España o en Corea del Sur, con muchos más casos, la cifra del riesgo país sea mucho menor es un detalle. ¿El dólar sube? Coronavirus. ¿Los bonos caen? Coronavirus. ¿Subieron un 27 % los locales comerciales inactivos desde diciembre a febrero en Capital Federal? Coronavirus. ¿Nunca desde julio del 2002 la capacidad ociosa de la industria argentina fue tan baja, llegando al 56,15%? Coronavirus. ¿Las reservas del Banco Central llegaron a su nivel más bajo del año, con 44.539 millones de dólares, vendiendo 256 millones el jueves, con cepo y todo? Coronavirus. Con precios, tarifas y salarios congelados, la inflación de febrero fue de 2%. Nadie entiende cómo eso puede ser una buena noticia y es de esperar que el gobierno de científicos esté preparando un plan para cuando llegue el día 181, el día del descongelamiento. Pero bueno, no es impericia o ceguera ideológica. ¡Es coronavirus!
En realidad, la peste es ajena; la manera de enfrentarla, no. Primero no llegaba, China está lejos, acá hace calor, tenemos dengue. Podía pensarse entonces que habría masivas campañas por el dengue. No las hubo. Casi 600 casos en ciudad de Buenos Aires, más de 200 en Salta y en Misiones. No ocuparse del coronavirus no alcanzó para aplicarse al dengue. ¿Será que Ginés González Coso, ministro de coso, era ya un paciente asintomático cuando ante el cuadro que el mundo anticipaba, en lugar de tomar medidas preventivas, se dedicó a anunciar que eran gratis remedios que ya lo eran? Hay que ser justos, el ministro hizo algo muy importante: cambió a su vocero, nombró a Fernando Coradazzi, ex hombre de prensa de Aníbal Fernández porque lo importante para ser coso es lo que se dice, no lo que se hace. Lo primero que Coradazzi tuvo hacer fue desmentir que Ginés G.C. estuviese en cuarentena como había tuiteado Artemio López. Claro, no se puede culpar del exabrupto a Artemio. Es probable que también lleve el virus. En los primeros dos meses que el mundo nos dio para prepararnos, el momento más crítico, no se tomó una sola medida ¿fue porque el ministro del área pensó que iba a tardar más en llegar? No. ¡Es por el coronavirus!
Ya en diciembre el comportamiento extraño de tres diputados que en dos años antes habían sido elegidos para cumplir con sus cargos no por sus bellas caras sino por su pertenencia a Juntos por el Cambio y antes de asumir ya eran de otro partido (Beatriz Ávila, de Tucumán; Pablo Ansaloni, de Buenos Aires y Antonio Carambia, de Santa Cruz) podía haber dado alguna señal de que el virus estaba entre nosotros pero a la actual difusora de medidas contra el virus del Gobierno de Científicos, tal cual como se la vio en su Instagram, la primera dama Fabiola, se le pasó por alto ya que estaba arreglando con su peluquera los detalles de los bigudíes para sus viajes internacionales. Como reveló el sitio periodismoypunto.com, Carolina Marafiotti, la peluquera de la primera dama fue a Israel porque, obvio gorda, no podés salir en el Muro de los Lamentos con los ruleros puestos. El Estado argentino le pagó 241.173 pesos en pasaje y hotel y ni un peso más, la hicieron trabajar gratis. Al menos esto es lo que reconoció el Gobierno sólo después de un mes de pedidos de informes públicos y sin presentar facturas. Nadie piensa que la peluquera haya cobrado en negro ¡Es el coronavirus!.
Volviendo a los legisladores saltarines, es de esperar que estén inmunizados contra el virus los 25 senadores que hoy son el último alcohol en gel que tiene la ciudadanía contra la pretensión de la designación como Procurador General de la Nación del juez Daniel Rafecas, muy sospechado de ser un portador asintomático del virus, ya que mientras instruía la causa Ciccone, le mandaba wasaps al testaferro de Amado Boudou, Núñez Carmona, diciéndole cómo comportarse. Quizás fue también el virus que hizo que Rafecas en su momento desestimara la denuncia del Fiscal Nisman. Si Rafecas es procurador es probable que la indicación de lavarse las manos adquiera un nuevo nivel.
Fernández Coso usó el programa de radio más escuchado del país para decir que el coronavirus se prevenía con un tecito caliente, asegurando que ésas eran recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Que la autoridad máxima del país lance una fake news en un tema tan peligroso no mereció, sin embargo, el escándalo que hubiera suscitado en otras circunstancias. Como en el caso de la guitarra de Macrón, no queda claro si esto es por respeto a la investidura presidencial o porque nadie lo toma muy en serio.
Horas más tarde hizo una cadena nacional en donde entre otras cosas que se dicen en la cola del supermercado, anunció que iba a congelar el precio del alcohol en gel, medida que podrá servir tanto para que los comerciantes no se abusen como para que conseguir un frasco sea más difícil que encontrar al menos una pared levantada en la gestión de María Eugenia Bielsa, que aunque nadie lo recuerde es Ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, o sea, Coso, y había prometido entregar miles de viviendas antes de marzo aunque hasta ahora sólo dio las llaves de un complejo realizado por el gobierno anterior en Formosa. ¿Responsable? ¡El coronavirus!
Por otra parte, el gobierno de científicos no explicó cómo hará para conseguir carbopol y trietanolamina que se utilizan para la fabricación del alcohol en gel. Son importados con precios en dólares y cuyas partidas pedidas a China llegaron en cuentagotas con precio aumentado. Que nadie crea que es todo sobreactuación, como la mesa del hambre que sirvió para coso. Esto es serio. Tómense un té calentito. Esto es una pandemia.
Por eso, que el gobierno se haya peleado con el campo, las tecnológicas, las energéticas y no haya un solo plan para el turismo, los cuatro jinetes que podrían salvarnos del apocalipsis, no es porque haya llenado los organismos del Estado con militantes que se sacan fotos con casco señalando mapas, porque hayan repartido cargos para que nadie se quede afuera, porque miren el mundo con cristal pre guerra fría o porque lo único que le interesa del poder es usufructuarlo para derecho propio. No. ¡Es por el coronavirus!
¿Qué cosa sino un virus puede hacer que la vicepresidenta, cabeza del gobierno más solidario de los últimos milenios, capaz hasta de recortar jubilaciones de 20 mil pesos por pura solidaridad y amor por los pobres, reclame para sí dos pensiones vitalicias, algo así como 700.000 pesos mensuales y que le devuelvan el impuesto a las ganancias desde 2010? Como Pino Solanas, afligido no por la pandemia sino que porque no puede viajar a Paris a cumplir su fundamental misión de embajador de coso. Como Mario Ishi, intendente de José C. Paz que aseguró que protegería a toda la población, vacunando casa por casa, con una vacuna que aún no existe.
Fernández Coso de Kirchner, la vicepresidenta, Ginés González Coso, Felipe Coso, María Eugenia Bielsa, Fernando Coradazzi, Beatriz Ávila, Pablo Ansaloni, Antonio Carambia, Fabiola Coso, Carolina Marafiotti, Daniel Rafecas, Pino Solanas, Mario Ishi. Todos enfermos desparramando la peste.
Cuidémonos, estamos solos.
