A los cinco minutos de haber comenzado el partido le dije a uno de mis pibes: “Hacé que lo saquen a Higuaín, por favor”, porque todas las que había hecho las había hecho mal. Pues tuve que tragarme mis palabras junto con la medialuna cosecha 1983 que me estaba comiendo. Tres goles hizo el Pipita, y encabeza la lista de goleadores del Mundial. Cuando metió el cuarto, estallamos en abrazos, porque, por esas cuestiones de inseguridad que tienen los pueblos, ni con el tercero nos sentíamos seguros. Yo no sé si Corea será tan flojo como lo vimos o habrá sido el desempeño de los nuestros lo que empañó su performance, pero vaya este dato como ilustrativo: el primer tiro al arco que atajó Romero ocurrió cuatro minutos antes del final, como para dimensionar el dominio. Al principio, el resultado no se abría, entonces un coreano pensó: posibilidades de hacer un gol en el arco de ellos no tengo muchas, entonces, mejor hago uno en el arco nuestro y uno para nosotros. Nos íbamos al descanso con un dos a cero tranquilizador cuando Demichelis se durmió en el área con la pelota. Sus compañeros le gritaron: “¡Guarda que hay un coreano!”, pero las vuvuzelas, las nunca bien ponderadas vuvuzelas, le impidieron escuchar los gritos y ¡zas! Dos a uno y la incertidumbre para el medio tiempo, donde los mates se sirvieron con gotitas de Activia y donde las miradas no terminaban de ser alegres. Pero, bueno, sucedió el segundo tiempo, y entonces las cosas se pusieron en orden. Hubo algunas muy buenas jugadas de los argentinos, un cambio muy bien hecho por el equipo técnico y un taquito de Maradona que levantó una ovación tan grande como cualquiera de los goles. Ahora estamos en pleno festejos. Contentos, porque el equipo ganó, gustó y goleó. Aunque todos esperábamos, por afinidad, por cariño, por puras ganas de futboleros, que hiciera un gol Messi. Ya va a venir, ya va a venir. Una consideración especial para Tevez. ¡Qué ganas le pone el pibe! ¡Qué despliegue, qué solidaridad! Es como dice Diego: “Carlitos no puede estar afuera del equipo”. Del equipo ¿Suena bien? Porque esta vez el equipo fue un equipo. Vamos por Grecia, vamos a ver si le encontramos el talón de Aquiles.
Triunfo
Al principio, el resultado no se abría, entonces un coreano pensó: posibilidades de hacer un gol en el arco de ellos no tengo muchas, entonces, mejor hago uno en el arco nuestro y uno para nosotros.
