Yésica Noboa cursa la semana 20 de un embarazo considerado de alto riesgo. Hace un mes, sus gemelas fueron diagnosticadas con el síndrome de transfusión feto-fetal (TTTS) y su mundo se derrumbó por completo. A la angustia de saber que sus hijas corren riesgo, se sumó la impotencia porque la obra social no le cubría la única alternativa para salvar sus vidas. Finalmente, llegaron a un acuerdo con y responderá con el 80% del tratamiento.

La complicación es poco frecuente y muy severa. Se produce por un flujo descompensado de sangre desde uno de los gemelos hacia el otro, a través de anastomosis vasculares presentes en la placenta. Mientras que el bebé donante pierde sangre, el receptor recibe fluidos de más, lo que podría generarle insuficiencia cardíaca.

Los últimos estudios revelaron que la afección no ha avanzado. Se encuentra en el primer nivel de cinco posibles. El tratamiento consiste en controlar la gestación por medio de ecografías y en caso extremo, realizar una cirugía fetal con láser para interrumpir el flujo de sangre de un gemelo hacia el otro. Esta intervención se realiza sólo en Buenos Aires y tiene un costo de $280.000.

“Se nos paralizó el mundo”

Yésica está casada con Hugo Díaz y juntos tienen tres hijos: Tomás (11), Melina (8) y Lautaro (7). Ya habían “cerrado la fábrica” por lo que la llegada de un nuevo integrante a la familia los tomó por sorpresa. En el primer ultrasonido se enteraron que no latía un corazón, sino dos.

Mientras que Hugo se lo tomó con alegría, la primera reacción de la mamá fue de descreimiento y de mucho miedo. “No teníamos antecedentes en la familia de gemelos. Después de siete años del último embarazo fui al estudio con pánico y no podía creer al doctor cuando nos dio la noticia”, afirmó.

Cuando ya se estaban haciendo a la idea de ser una familia XL, llegó el golpe más duro. Fue para la tercera ecografía. “Fuimos con los chicos, íbamos a saber el sexo de los bebés. En el centro de imágenes, Martin Horenstein nos pidió que nuestros hijos salieran. Ese minuto fue eterno y nos contó lo que estaba pasando. Se nos paralizó el mundo, nos borraron un poco del mapa”, recordó Hugo.
 
Conscientes de la premura con la que debían actuar, fueron a Boreal, la obra social a la que están asociados y plantearon la situación. Pero la auditoria dio negativa y desde la mutual le confirmaron que la enfermedad no figuraba en el listado de coberturas que incluye el Plan Materno Infantil.

Como consecuencia, las consultas en Buenos Aires y el posible tratamiento debía ser pagado de sus bolsillos.
 
“Investigamos y nos recomendaron que el mejor lugar para ir por la experiencia de los profesionales en estos casos era el Hospital Italiano de esa provincia. Llamé y ahí supe que el costo de la posible operación es muy elevado”, contó el papá.


 
La bronca y la solidaridad
 
Indignado con la situación y cansado de llorar, el hombre decidió compartir su malestar y pedir ayuda en las redes sociales. Escribió: “¡Bronca!”, seguido de su historia.
 
“La gente comenzó a llamar sin parar y realizar bingos y eventos para colaborar. En eso nos brindó su apoyo Mario Bustos, el director del Hospital Lagomaggiore, junto al doctor Ernesto Olcese y Raquel Martín, la jefa del servicio de embarazo de alto riesgo”, dijo.
 
La mujer fue internada en el nosocomio para realizar nuevos estudios y evaluar si desde el sector público se podía gestionar la derivación a Buenos Aires. “Lo cierto es que todo esto iba a demorar mucho tiempo, no por el hospital, sino por la burocracia propia de todo el sistema de salud”, continuó Hugo.

Tras viralizarse la situación, sorpresivamente el miércoles pasado desde la obra social los llamaron para informarle que podrían cubrir  80%, más los pasajes de avión  y la estadía.

“Viajamos el domingo y realizamos nuevas ecografías y análisis en el Italiano, aunque de forma particular porque Boreal tiene acuerdo con el Cemic. Allí nos confirmaron que la situación está dentro de todo está bien, pero debemos volar una vez por semana para realizar los controles. En caso extremo buscaremos que el Cemic nos derive al Italiano”, detalló.

La operación puede realizarse hasta la semana 26, por lo que la esperanza es llegar a ese periodo sin complicaciones y que las gemelas puedan nacer aunque sean prematuras. Si la transfusión gemelo a gemelo es de poco volumen, ambos bebés con frecuencia se recuperan por completo. Los casos graves pueden ocasionar la muerte de uno de los gemelos

Luego, la batalla la deberán llevar adelante, Aitana y Madison en neonatología. “Esa es nuestra esperanza. Ir paso a paso y hacer todo lo posible para que se desarrollen lo mejor posible. No podía dejar que se murieran con los brazos cruzados”, concluyó el papá.