En un fuerte descargo, Cristina Fernández de Kirchner se defendió de las acusaciones por corrupción en el debate donde el Senado nacional analiza el pedido de allanamiento realizado por el juez federal Claudio Bonadio.
“Si me meten presa, ¿Creen que Argentina será más gobernable?”, se preguntó la senadora nacional por Unidad Ciudadana en el recinto.
Cristina señaló que “nunca se allanó la vivienda de un senador” y que la causa de las coimas disparada por los cuadernos del ex chofer Oscar Centeno se trata de “una manipulación judicial” de la que el juez Bonadio “es un instrumento, un títere”.
“La caballería judicial arremete con fuerza porque parece que a algunos se les quemaron los papeles”, recalcó.
En duros términos, la ex presidenta “disparó” hacia todos lados: justicia, partidos políticos, Gobierno nacional y hasta el Partido Justicialista.
“¿Me van a decir mirándome a los ojos que los que hablan como arrepentidos están diciendo la verdad? ¿Ustedes creen que la patria contratista empezó el 25 de mayo de 2003?”, preguntó a sus pares. Y agregó posteriormente: “Qué barbaro, empresarios que le aportan a los populistas y los de la AUH les aportan a ustedes…”.
Fernández de Kirchner también cargó contra a investigación periodística y puso dudas sobre algunos hechos que consideró llamativos.
“Si algo faltaba para consagrar la persecusión politica era esta causa. Tengo seis causas abiertas, cuatro de asociación ilicita. Durante años machacaron que quien habla era socia de un empresario de santa cruz o también de otro empresario de medios. Pero es raro que no aparezcan en las fotocopias. Tengo la certeza de que no aparecen en las fotocopias, porque esos empresarios ya estaban presos, no era necesario ponerlos”, aseguró, al tiempo que pidió hacer una auditoría global de la obra pública.
Cristina también cuestionó a los dirigentes del Partido Justicialista. “Yo no soy el problema de este gobierno”, afirmó, para luego agregar en un punteo hacia la interna peronista: “Los hombres de mi partido creen que soy el obstáculo para llegar no se a dónde”.
También hizo mención a la situación del empresario Enrique Pescarmona, cuya empresa Impsa se encuentra en los cuadernos K por haber pagado coimas al ex funcionario Roberto Baratta. “Durante mi gobierno, Pescarmona entró en quiebra, el Estado argentino le pagaba Repros y ahora nos enteramos que Pescarmona blanqueó. ¿Víctimas en serio? Deberían caer todos los blanqueos y el secreto fiscal”, fustigó.
