El fiscal federal Fernando Alcaraz y el jefe de la Dirección de Investigaciones José Vega ofrecieron detalles sobre el hallazgo del cuerpo del empresario Diego Aliaga (51) en Lavalle, a más de siete semanas de su desaparición.
Durante una conferencia de prensa, el representante del Ministerio Público explicó que se llegó al cadáver por “la coronación de muchas horas de trabajo, hasta con personal policial y de la Fiscalía aislada por casos de coronavirus”.
Más allá de eso, aclaró que fue clave el trabajo que se realizó sobre las antenas de telefonía celular, a través de las cuales se determinaron los movimientos realizados por los sospechosos del caso.

Tanto el jefe policial como Alcaraz explicaron que si bien resta la confirmación genética sobre la identidad, todos los indicios apuntan a que se trata de Aliaga. Incluso, los días de muerto coincidirían con los días que lleva la búsqueda, según lo determinó una médica forense que trabajó en el lugar.
Por el momento, no se conoce la causa de muerte, debido a que se “trabajo de manera cautelosa para desenterrar el cadáver y trasladarlo a la morgue para no perder ningún indicio”.

Vega ilustró que el lugar del hallazgo fue en un punto aislado, descampado, entre Costa de Araujo y Gustavo André.
Por su parte, el fiscal contestó que la calificación continuará siendo la privación ilegítima de la libertad, pero se le agregará la muerte del empresario.
Asimismo, destacó el profundo trabajo que se realizó con cuatro sospechosos detenidos con prisión preventiva y que se podría sumar un quinto sospechoso.

Diego Aliaga dejó de ser visto el martes 28 de julio, cuando iba a reunirse con su socio Diego Barrera (50) en una propiedad que tenían en conjunto en Rodeo de la Cruz, Guaymallén.
Unas 24 horas después, el hermano del empresario recibió un llamado en el que le pedían dinero a cambio de la liberación con vida.
Días más tarde, fueron detenidos Barrera junto a su esposa Bibiana Sacolle (46), y los hijos de ella, Lucas (26) y Gastón Curi (28).
