Horacio es un amigo que es tan pelado que hasta pueden vérseles las ideas, le dicen cubrecama, con flecos sólo en las orillas. Ayer me decía, con algo de sapiencia en sus decires:“ No sé si es que nos sobran promesas o nos faltan realidades”. Analicé la frase y terminé coincidiendo con él.Hay cosas prometidas que no se cumplen, que no se cumplieron y me tinca que no se van a cumplir. La lista es enorme pero vamos a citar algunas a modo de ejemplo: de las cien mil casas que prometió el Libro Verde de Bordón ni hablemos, a no ser que las construya en Washington, donde reside en calidad de embajador ante la USA que nos usa.

 La pavimentación de la ruta 40 ya tiene contornos de utopía. La semana pasada, unos puesteros de Bardas Blancas realizaron sobre la ruta una gran fiesta para celebrar el cumpleaños número cincuenta de uno de los baches que pueblan la más argentina de las rutas. El paso del Pehuenche es otra irrealización. Un año que se hace, el otro año que no se hace. Es como deshojar una margarita de doscientos pétalos. Pero no nos vayamos tan lejos en el tiempo. ¿Qué pasó con la tormenta de Santa Rosa, ah? Aquí estamos, a varios días de su prometida realización y nada, che.

 ¿A quién le reclamamos? A Santa Rosa no, porque nos va a decir: “Ah, no sé. Hablen con San Gobierno”. Al clima, tal vez, porque últimamente está como descompensado. Fíjense lo que está pasando en la zona del Caribe, los huracanes andan en bandadas. Al parecer, andan sobrando las tormentas allá en el norte y, acá en el sur, no podemos tener ni nuestra mítica tormenta de Santa Rosa, no hay derecho, che. El único Huracán que tenemos viene de Las Heras. Por eso decía mi amigo Horacio, el dolape, que no se explicaba si nos sobran promesas o nos faltan realidades.

Será cuestión de usar los aviones de la lucha antigranizo al revés o tal vez darle unos mangos al viento Zonda para que no ande siempre tan seco. Algo tenemos que hacer para que la tormenta de Santa Rosa se produzca, porque, si no, nos vamos a quedar con un año con falencias de santos: San Cayetano que no puede con todos, Santa Rosa que no se atormenta y Santa Claus que, con la misiadura que hay, seguro que va a venir, pero a pedir.