Y se cambió la hora nomás, desoyendo la opinión de los expertos en el tema que no sé para qué fueron consultados, si después no les iban a dar bolilla. Adelantamos los relojes una hora. Entonces, las seis de la mañana pasaron a ser la siete. Y esto cambia algunos hábitos de las personas. Por empezar, hubo que poner todos los relojes al día, con perdón de la hora.Yo, al horno a microondas y a la computadora y al teléfono celular los tengo todavía con la hora vieja, porque no sé como cuernos hay que hacer para modificarlos.
Uno en la casa suele tener varios relojes, el de la pared del living, el de la cocina, el despertador, tiene que tomarse su tiempo para dejar todo actualizado. Pero el que más interesa es el llamado reloj biológico. Muchas de las funciones vitales de nuestro organismo son dirigidas por sistemas muy complejos, en los que células y otras sustancias obedecen y siguen el ritmo de un mecanismo preciso y constante.
Si el reloj biológico llega a fallar, puede ocasionar importantes trastornos en el comportamiento: sueño, depresión, pérdida de la memoria y cansancio, entre otros. El tipo tiene el reloj biológico preparado para levantarse a las siete, con el adelantamiento a las seis, ya está con los ojos como huevos fritos, como yo en cualquier monólogo. El tipo está acostumbrado a almorzar a las 13 horas, ahora, a las 12 le agarra un ataque de hambre que no puede esperar y entonces depreda toda la heladera.
El tipo tiene estipulado ir al baño a hacer la tarea dura a las 11 de la mañana, ahora, a las diez de la mañana tiene que empezar a contenerse, a fruncir el que te jedi, porque no se aguanta una hora más. Así estamos, el cambio de horario, aunque sea en dosis pequeñas también nos ha cambiado la vida. Y tiene que ver con el ahorro de energía, porque andamos la mayor parte del día con menos energía que una pila sulfatada. En fin, ahora resulta que los gobiernos también se meten con nuestra vida privada.
