Ganaderos de Chile reportaron están movilizados y en alerta porque más de cincuenta crías de llamas y alpacas fueran atacadas por una criatura que lo lugareños identifican con el “chupacabras”.

Según los denunciantes la criatura ataca de noche y los animales parecen “no defender a la cría”, le cuenta a un medio local Luis Choque, ganadero de Colchane. “Les hace un hoyito al costado del cuello. No se come la carne ni las entrañas”, agrega. 

Se ven sólo dos perforaciones a la altura de tórax y nada más, al parecer de ahí succionó el animal”, explicó Andrea Nieto, veterinaria del municipio chileno para investigar las muertes y los ataques misteriosas.

Otro dato que preocupa a los pobladores y autoridades es que no se han podido encontrar huellas que ayuden a determinar cuáles son las característas del atacante. El personal de Fauna que realiza la investigación señaló que faltan precisiones sobre los animales atacados.

El misterio y las características que se conocen hasta ahora de los ataques llevaron a pensar en el Chupacabra, la criatura mitológica que nunca pudo ser detectada y que, para muchos, es un mito de los pobladores rurales.

Los pobladores de Cochane le solicitaron a las autoridades del Servicio Agrícola Ganadero de Chile encontrarlo lo más pronto posible. “Quiero que lo encuentren para que deje de hacer daño”, dijo el ganadero Choque.

¿Qué es un “Chupacabras”?

En el año 2018 se registró un raro evento en el que el ganado de la zona de Colonia Durán, al noreste de la provincia de Santa Fé, apareció con las partes blandas del cuerpo “comidas”. Vacas, novillos y terneros con la boca, los ojos, la vulva, el ano y las orejas perforadas. Ante esto los científicos sospecharon del ratón hocicudo rojizo, en conjunto con algunos zorros y aves de carroña.

Son “limpiadores” de la naturaleza, aclaran los especialistas en el tema.

En el invierno de 2002, los casos de vacas “mutiladas” en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé también habían encendido el mito del “chupacabras” y los “enanos verdes”.

En aquel momento, un estudio del Senasa, la Universidad Nacional del Centro (Tandil) y el INTA analizó 30 casos con lupa. Trabajaron 20 días en 18 establecimientos de Dorrego, Tandil, Balcarce, Pringles, Olavarría y Tres Arroyos.

La conclusión fue que los animales carroñeros eran los que se estaban comiendo los restos de esos animales. La principal prueba fue que encontraron materia fecal de ratones y zorros -y también rastros de aves- junto a los restos de los animales muertos. Nadie los había cauterizado -también ahora se habla de cortes láser en las vacas- ni mutilado.

Los animales habían muerto a causa de las típicas enfermedades del invierno, como neumonía, el carbunclo sintomático o ”mancha” (enfermedad que ataca la masa muscular del animal) o infecciones.

Para terminar con la leyenda del “chupacabras”, en ese momento, un grupo de veterinarios mostró al ratón hocicudo rojizo en acción: en solo tres minutos uno solo de estos voraces roedores se terminó un trozo de lengua de una vaca muerta.