En las últimas semanas, la Ciudad y Gran Buenos Aires han sido invadidas por una plaga de pequeños insectos diminutos conocidos como trips. Estos insectos, Caliothrips phaseoli, miden pocos milímetros y han generado malestar en las personas debido a su presencia y a la picazón que provocan.
A pesar de que muchos creyeron que se trataba de ácaros de aves o piojos de palomas, estos pequeños animales son una plaga de trips. El Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas describe al insecto como presentando un dorso de la cabeza y tórax reticulados, alas anteriores con dos áreas claras que las atraviesan a manera de bandas, y patas oscuras con el extremo de las tibias claras. Las formas larvales son de coloración amarillo claro.
El ciclo huevo-adulto de los trips se completa en dos semanas aproximadamente, y presenta numerosas generaciones por año. Es difícil detectarlos debido a su tamaño y ubicación en partes protegidas de las plantas. La aparición de puntos negros (excrementos) en las hojas es un indicio de la presencia de trips. Estos insectos se encuentran entre las plagas agrícolas de mayor relevancia en el mundo, provocando daños a cultivos extensivos, frutales y ornamentales.
La plaga de trips ha generado molestias en las personas, quienes han advertido su presencia en sus pieles y ropas, y una comezón posterior. Miles de personas han reportado que la ropa recién lavada y colgada en la soga se ha llenado de cientos de trips.
Entre las soluciones para combatir esta plaga se encuentran el uso de jabón potásico pulverizado y las trampas cromáticas, trozos de plásticos de colores vivos pintados con aceite. Los usuarios en las redes sociales han expresado su preocupación por la invasión de estos insectos en su ropa, piletas y hasta en su propia piel.
Fuente: Infobae
