De acuerdo con los últimos datos oficiales sobre la cantidad de personas pobres en Mendoza, ese número asciende a 30,7% de la población. En el total nacional, la cifra es de 32%. La medición corresponde al INDEC y es una fotografía tomada hacia fines del 2018 para ambos casos. Pero, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, los registros oficiales ya estarían muy desactualizados, porque, a nivel nacional, el organismo cuenta con datos provenientes de sus propias investigaciones, e indican que en el primer semestre del año la pobreza llegó al umbral del 35%. Y se cree que a fin de año, la situación empeorará por el impacto de la crisis dentro de la crisis que se desató inmediatamente después de las PASO, lo que provocó una corrida cambiaria mucho más grave que la de abril del 2018.

Los principales referentes del Observatorio de la Deuda estuvieron por algunas horas en Mendoza el fin de semana y advirtieron, como se presupone, que los meses por venir sumergirán a otros tantos argentinos y mendocinos por debajo de los niveles de pobreza porque, sencillamente, aquellos niveles inflacionarios que el Gobierno había conseguido sujetar hasta el arranque del proceso electoral de agosto, volvieron a desmadrarse tras la última crisis cambiaria. De ahí que el gobierno de Mauricio Macri anunciara esa batería de medidas económico-sociales relacionadas con el IVA cero para algunos alimentos que componen la canasta básica, sumado al congelamiento del precio de los combustibles por noventa días. Ayer, Guido Sandleris, titular del Banco Central, reconoció en conferencia de prensa que se espera un pico inflacionario para agosto y, si bien no se habló de números ni se dieron precisiones, es más que posible que supere el 3%.

Hace muchos años que la pobreza en Argentina se analiza desde muchos ámbitos y también se ha escrito demasiado. Lo cierto es que, en lo que va del siglo –lo puso en relieve el Observatorio–, la pobreza en el país no ha bajado de 25%. En buen romance, en el país, el número de pobres viene aumentando comparativamente década tras década. Lo curioso es que, mientras más pobres existen, más recursos del Estado se destinan a combatir la pobreza o contenerla, pero sin éxito. La ecuación muestra que año tras año la plata aumenta, y año tras año sube la cantidad de personas y de hogares que pasan a sobrevivir con ingresos magros, y pierden tanto calidad de vida como posibilidades de acceder a niveles de educación de mayor calidad.

La causa de ese fenómeno tiene relación directa con el empleo, su precariedad y la ausencia del mismo. Así como los recursos para afrontar la pobreza aumentan bajo la forma de asistencia directa y subsidios varios, la economía retrocede con sus consecuencias negativas, lo que impacta con mayor virulencia que cualquier acción estatal destinada a contenerla.

Para ciertos analistas críticos, durante muchos años ha existido una acción maniquea y, por qué no, perversa, de parte de algunos gobiernos, sino de todos. Ante el evidente fracaso de toda acción destinada a reducir la cantidad de pobres, la situación persiste como resultado de un círculo vicioso, con personas que no logran desarrollarse por sí solas económicamente, y sin poder salir de la zona en la que se encuentran excluidas de cualquier beneficio, que sólo puede ser alcanzado si se ha hecho uso de las oportunidades que permiten escalar en los niveles sociales.

Sin decirlo con total claridad, pero admitiéndolo, la UCA sostiene que tal estado de situación no permite, claro está, ni siquiera imaginar o pensar, para las personas que lo padecen, en inversiones que tienen que ver con la salud, la vivienda y la capacitación, la formación o en la educación de calidad.

Además de la pobreza, también ha empeorado la brecha de desigualdad, lo que empuja a Argentina a niveles críticos en todo sentido. Uno de esos sentidos, si se quiere, se está reflejando en los niveles educativos en comparación con la región y el resto del mundo. Vamos para atrás en conocimientos básicos en términos generales, y el subdesarrollo se ha hecho crónico por la pobreza estructural, con unos 15 millones de argentinos pobres y mal ocupados, de acuerdo con la información que distribuyó el observatorio el fin de semana en Mendoza.

En la provincia, los datos sobre pobreza reflejan altibajos respecto de la situación nacional. Por caso, hay más hogares pobres que la media nacional; pero, en otros aspectos, la provincia ha tenido mejores comportamientos. Por ejemplo, 5,9% de hogares mendocinos no tiene acceso a cloacas, pero en la nación, el porcentaje es aterrador comparado con el local: más de 31%. Lo propio ocurre con el déficit en vivienda, que en el país supera el 22%, y en Mendoza se acerca a 13%. Datos negativos, claro está, pero permiten, especialmente a quienes están en carrera hacia la Gobernación, planificar desde un escalón cualitativamente más alto. No es poco pero demanda creatividad y, por qué no, un abordaje diferente de todo lo que se hace desde la Nación, independientemente de quienes la gobiernen.