Sabido es que nuestra presidenta está en Estados Unidos junto a su marido, quien viajó en condición de primer damo. Sabido es también que el viaje no ha de resultarles barato, porque el hotel nomás, la suite ejecutiva, les sale 18.000 dólares la noche, y llevan además 20 invitados que no creo que duerman en la suite ejecutiva con ellos en colchones tirados en el piso. Pero, bueno, tienen que dar la impresión de que vienen de un país con una economía en franca recuperación.

    ¿Qué pretenden? ¿Qué se alojen en la pensión de Miss Mary, que cobra veinte dólares por día, con dos hamburguesas por comida? Nuestra presidenta tendrá varias reuniones importantes, siempre las reuniones de los presidentes son importantes, aunque no se logre nada, y después hablará en la reunión anual de las Naciones Unidas. Se merecía un descanso Cristina. Después de lo ocurrido con la guerra gaucha y las derivaciones que ha traído la valija de Antonini, le vienen bien unos días de recreo.

    Claro que no debe estar del todo tranquila, porque dejó a cargo del Poder Ejecutivo a su querido enemigo Julio Cleto Cobos, quien, al parecer, está cada día más cerca de desintegrar la fórmula presidencial. Porque el Cleto ahora es el primer mandatario y, por unos días, quien marque los destinos de nuestro país. Si bien, al parecer, por ahora se le ha dado por correr maratones nada más, bien puede decidir ir y sentarse en el sillón de Rivadavia y comenzar a cambiar la situación a decretazo limpio.

    Y darle al campo lo que el campo quiere, por poner un ejemplo y, por poner otro, aceptar que los dólares que venían en la valija del venezolano eran para la campaña nomás, o declarar de desinterés nacional el tren bala, o rajar a Moreno y hacer que el INDEC vuelva a contar en serio. Son muchas las cuestiones que podrían cambiar de decidir el Cleto asumir la presidencia de acuerdo a sus convicciones. Por lo tanto, Cristina debe estar como su marido, con un ojo mirando al norte y con el otro mirando al sur a ver qué pasa durante su ausencia. Yo creo que lo más conveniente para ella hubiera sido invitarlo a Cobos a viajar, así se sacaba un peso de encima, aunque es muy probable que Cobos le hubiera contestado… no puedo acompañar.