Mendoza no sólo es tierra del sol, del buen vino, de las buenas mujeres, las buenas sopaipillas y la tonada en clave de amor, también es tierra de volcanes. A veces, mirando la cordillera desde el séptimo piso, donde vivo, me digo ¡Qué susto nos llevaríamos los mendocinos de entrar en erupción volcanes como el Tupungato, el Tupungatito, el Maipo! Muchos llegarían a la República de San Luis en dos horas, pero corriendo. Bueno, el Tupungatito tuvo su última erupción no hace mucho en 1986. Seguramente, nos asustaríamos mucho si esos gigantes comenzaran a vomitar lava. Decíamos días atrás que los mendocinos no conocemos todo lo que poseemos como riqueza histórica y ahora debemos decir lo mismo de la riqueza turística. Muy pocos mendocinos de los oasis centro y norte conocen la Payunia. Es una zona fantástica con paisajes que no se dan en otra parte del mundo. No estoy exagerando. La Payunia es la zona más densa en volcanes del mundo, de hecho, tiene más de mil volcanes detectados y claro, el imponente, el señor de esos lugares es el Payún Matru –de ahí viene el nombre Payunia– un volcán de casi 3.800 metros, cuyo nombre significa barbas, o cara de cabrón, con perdón de los presentes. Los volcanes, los campos de lava, los paisajes lunares, el silencio casi tangible y los trabajos de la erosión hacen de la Payunia uno de los lugares más especiales de nuestro país y, por supuesto, muy buscado por aquellos turistas a los que les gusta acceder a sitios de distinta belleza. Pues, nosotros no los conocemos, preferimos gastar tres tardes en el Shopping antes de ir a conocer un patrimonio geográfico que debería enorgullecernos. Peteroa es una palabra que viene del vocablo mapuche püten (quemarse) y roa (ramas), ese es el nombre, Peteroa, de uno de los volcanes más notables de la zona, en el límite entre Argentina y Chile. Pues bien, señoras y señores, el Peteroa entró en erupción, está siendo monitoreado con permanencia para estudiar los alcances de la misma pero ya es una noticia, una fumarola de humo gris lanza a los cielos su chimenea. Tal vez lo haga para que los mendocinos nos acordemos de que la Payunia también existe.
Peteroa
Mendoza no sólo es tierra del sol,
del buen vino, de las buenas mujeres,
las buenas sopaipillas y la tonada
en clave de amor, también es tierra
de volcanes.
