Pedro Rafael Ojeda nació el 15 de noviembre de 1972 en San Luis. “Perico”, aunque es pantano, reside en Mendoza, la provincia que lo catapultó en el mundo del fútbol. También vivió el momento más duro de su vida, cuando una neumonía lo puso en jaque, pero consiguió eludir y seguir: “Gané el partido más importante de todos”.
En nuestra ciudad comenzó vistiendo la camiseta de Gimnasia y Esgrima en 1993. En 1995 pasó a Godoy Cruz para, luego, dar su salto al fútbol chileno (jugó en Coquimbo Unido). Luego volvió a nuestro país, a Instituto de Córdoba (1997). Después brilló en Racing Club, desde donde saltó hacia el Numancia español.
Luego, también supo vestir las camisetas de Juventud Unida de San Luis, Racing de Córdoba, General Paz Juniors, Estudiantes de San Luis, Luján de Cuyo, Juventud Alianza y su paso por Huracán Las Heras.

“Una insuficiencia pulmonar provocó su internación. El cuadro se agravó debido a que no logran detectar qué bacteria o virus está provocando la falla que afecta casi el 70 por ciento de sus pulmones y podría llevarlo a un coma inducido”, fue la información que surgió el 23 de julio en el Hospital Privado de Mendoza.
Desde entonces, Perico pasó 13 días en terapia intensiva: “Fue muy grave la neumonía que me agarró, me involucró los dos pulmones y estuve 13 días en terapia. En ese momento pensaba en mi familia, mi esposa, mis hijos, mis hermanos, cuñados y sobrinos. Mucha gente se preocupó por mi salud y no tengo palabras de agradecimiento. Hasta el periodista deportivo Gustavo López me mandó saludos”.
En tanto, el ex delantero contó: “Estoy recuperándome de a poco. Estoy con dieta estricta, ya he bajado 20 kilos. No estoy yendo a trabajar a la escuela de sereno ni al poli. Todavía no me dan el alta para hacer nada. Sólo me permiten caminar media hora por día”.
“Volví a nacer. Jugué el partido más importante de mi vida y, por suerte, lo gané. Gracias a Dios lo puedo estar contando. Yo sentía la fuerza que me transmitía la gente orando por mí, con mensajes, con su preocupación. Salí por todos ellos”, enfatizó.
La vida de Perico Ojeda, luego de haber sido un implacable goleador, está, en su mayoría, ligada al fútbol. El robusto ex jugador de 46 años es vicepresidente de Deportivo La Gloria, sereno en una escuela y árbitro en torneos amateur.

“Estaba trabajando de sereno en una escuela y también en el Polideportivo de Godoy Cruz junto a Rafael Iglesias, en el club Deportivo La Gloria. Rafa estaba asustado, nunca lo había visto así. Soy vicepresidente del club y Rafael es el presidente”, contó. Y añadió: “También dirijo en un torneo de fútbol amateur”.
Con 1,96 m. de altura, Pedro Rafael es un árbitro muy respetado en el ambiente: “Si veo que se pegan muy fuerte, directamente saco tarjeta. No hay que dejar que el partido se vaya de las manos. Hasta el momento no he tenido problemas, gracias a Dios”.
En cuanto a su actividad en La Gloria, detalló: “El primer objetivo era armar el club, pudimos hacerlo gracias a la Municipalidad de Godoy Cruz. Nosotros no le cobramos nada a los chicos. Venimos haciendo el caminito y estuvimos cerca de conseguir el primer ascenso en la Primera de la Liga Mendocina”.
“Cuando empezamos, nos hacían 15 goles en 40 minutos. Pero trabajando de a poco, porque son chicos de la calle, fuimos creciendo y no sólo en lo deportivo: inculcamos valores que, como aprendí, es lo más importante de todo”, cerró.
