Toda elección tiene sus ganadores y sus perdedores. No hay que hacer leña del árbol caído, dice un refrán bastante tonto, porque, ¿de dónde vas a hacer leña, del árbol en pie? El peronismo es uno de los grandes derrotados en la elección del domingo. No es novedad, ya en las generales del 28 de junio del año pasado habían perdido con todo éxito. A Kelso Kake se le infectó la herida de la urna y tuvieron que darle 25 puntos. Ahora, sacaron 9,2% de los votos y entraron quintos, más alejados de la punta que Atlético de Tucumán. Y, claro, a los minutos nomás de saberse el escrutinio definitivo comenzó el pase de facturas, que aquellos no se movieron, que esos no trabajaron, que no hay liderazgos, que tu madre es una, ¿y vos qué decís si tu hermana es…? Muchos le echaron la culpa a los azules. ¿Qué culpa tienen los jugadores de Independiente Rivadavia de la derrota del peronismo, ah? La cuestión es que van a tener que instrumentar algún tipo de acción para ganarse la simpatía de la gente, porque si no, en el 2011 van a entrar en zona de promoción. Otro de los perdidosos fue el Pro, que procura la procreación de prototipos pródigos, pero protagonizó un profundo problema proselitista en la provincia. No es la primera vez que los políticos se valen de un deportista con fama para captar electores. Los tipos son conocidos, son exitosos, defienden los colores nacionales, tienen ingredientes para arriar votos para su molino. Así ocurrió con Reutemann, que venía de ser segundo en Fórmula Uno, así ocurrió con Scioli, que anduvo molestando las aguas de todo el planeta. Pues esta vez el Orly no dio resultado che, y eso que tenía a las empresas del viejo detrás, quiero decir, la publicitaria más importante de Mendoza, y el medio internetizado MDZ. Nada, no hubo caso. Los del Pro quedaron como un hotel de lujo, cuartos cómodos y calentitos. Y eso que vino Macri a ayudarlo. Si con Mauricio sacaron menos votos que los socialistas, está bien, Mauricio, no venga más, quédese a desagotar Buenos Aires, que en cualquier lluvia se le inunda. Ahora, al Orly le queda el premio consuelo de que el Dakar vuelve a correrse en Argentina. A ver si también sale cuarto. Vamos, Orly, meté un cambio.
Perdedores
Mauricio, no venga más, quédese a desagotar Buenos Aires, que en cualquier lluvia se le inunda. Ahora, al Orly le queda el premio consuelo de que el Dakar vuelve a correrse en Argentina. A ver si también sale cuarto. Vamos, Orly, meté un cambio.
