Pero, al parecer, no es la misma su relación con la esposa del presidente y ahora candidata a presidenta de la Nación, Cristina Fernández de K. Yo no sé si nunca tuvieron buena onda entre ellos o todavía no se han descubierto o no se ha despertado esa simpatía mutua que deberían tener dos que van por los títulos máximos. El mismo Cleto ha dicho que sus encuentros con Cristina han sido muy fugaces, en una ceremonia, un acto, un coctel, y que nunca se han sentado a charlar seriamente del emprendimiento en el que están inmersos.

            Pues bien, faltan sólo 34 días para las elecciones y el panorama no cambia. Cristina sigue haciendo campaña en el norte del mundo y los partidarios del Cleto se preocupan por concretar alguna acción en la que los candidatos, al menos, aparezcan juntos. La idea era traer a Cristina para que estuviera inaugurando algunas de las obras que se han instrumentado para beneficio de la campaña, perdón, para beneficio del pueblo, pero eso parece ser muy difícil. No le quedan muchas obras por inaugurar a los cobistas, tal vez la obra vial de Costanera y Vicente Zapata, pero, aparentemente, todavía no hay fecha de finalización.

            El problema que detectan algunos es que está ocurriendo como si Cristina lo dejara de lado al Cleto; está bien, vamos juntos, pero no tan cerca y respetando la importancia de cada uno, que lo que le cae bien a mi marido no tiene por qué caerme bien a mí. Y esto mostraría, al menos, que el Cleto no tiene el poder que su candidatura debiera o no es tenido en cuenta como se lo merecería.

         Vamos a ver qué ocurre cuando Cristina vuelva de su gira, dentro de las varias giras que ha hecho, para saber si al menos hace alguna gira por Argentina y levanta la mano junto al Cleto y sonríen los dos y lo deja decir algunas palabritas. La campaña se está por largar. Veremos qué papel cumple cada uno. No hay peor cosa que estar adentro pero sentirse como si uno estuviera afuera.