¡Quiero!. Ahora es “y con barro en el ojal”. Porque el río Paraná está escuálido, flaquito, cada vez con menos agua. Uno lo recuerda por sus crecidas, por sus inundaciones, cuando el agua le sobra en cada orilla y va arrasando con todo lo que encuentra a su paso.
“Bramando se viene el agua del Paraná, creciendo noche y día sin cesar, ranchada barranca, tronco se ha de llevar, con viento y aguacero el Paraná”. Dice una canción de Ariel Ramírez. Así lo recordamos bravío, montaraz, incontenible. Pues ahora parece un boceto de río, un riíto, un río anoréxico.
Los niveles del río frente a Rosario continúan muy por debajo de los habituales. Lo normal es que tenga 3 metros cincuenta centímetros de profundidad, ahora apenas llega al metro veinte y se prevé que la situación se agravará el fin de semana. Hay clausurado las playas y los buques cargueros circulan con limitaciones. También ha bajado el Río de la Plata en 68 centímetros. ¿Qué está pasando, loco? ¿ Les agarró la mishiadura también a los ríos?
Nuestro país está tan pobre que los ríos tienen una sola orilla. Resulta que ahora, el elemento más valioso para la humanidad parece ser el agua y, en este momento, los ríos se nos vienen abajo como el Merval. ¿Qué pasa con los brasileños? ¿Nos están mezquinando el agua? ¿El Mato Grosso nos está matando? Hay gente que cruza el río caminando. Los botes reman en el barro, que es peor que remar en el dulce de leche. Los surubíes andan con sombrilla para no quemarse tanto antes de ser quemados. En vez de pescar peces, los pescadores los corren por las enormes playas. Vamos a tener que hacer algo para recuperar la confianza del agua en el río.
El Gobierno nacional podría trasladar parte del Glaciar Perito Moreno al norte del país para que se incremente el caudal, total, el Perito Moreno es de ellos. “El río Paraná está secándose”, llora Ramona Galarza por el novio enflaquecido. Los botes ya están usando rueditas. ¿Para qué queremos un río así si no nos sirve para ná?