Ahora es común que las mujeres, en una disco, bailen entre ellas. Pues bien, parece ser que a la Cristina le tocó bailar con la más fea. Su marido no tuvo durante su gestión una pelea tan intensa con el campo ni desabastecimiento ni ese humo que cubrió la ciudad de Buenos Aires a tal punto que muchos se preguntan ¿dónde está la ciudad de Buenos Aires? Y ninguno de los tres hechos está superado. Tomemos el enfrentamiento con los ruralistas.

    Faltan ocho días para que finalice la tregua pactada. Los productores se sienten decepcionados, pese al acuerdo en el tema de la carne. Mientras tanto, algunos signos de parate existen en el interior: Las ventas de camionetas, máquinas agrícolas y hasta los tickets de los supermercados han caído drásticamente. Los productores no están soltando sus cosechas en busca de mejores precios.

    Muchos de ellos ya se imaginan envueltos en una nueva protesta. Aunque se han juramentado no volver a cortar las rutas, estarían pensando en otras formas de hacer saber su disconformidad. Por ejemplo, podrían no comercializar ni carne ni granos, total los granos se guardan y las vacas pueden esperar para morirse. Las conversaciones con el Gobierno se dilatan y, según sus propias palabras, es como correr una competencia ciclística “en una bicicleta fija”.

    El humor de la gente común, la que no participa de las conversaciones, sino que es víctima de los desacuerdos que en ellas se producen, apunta en la misma dirección que el ánimo de los ruralistas. La gente no cree que la cosa vaya a resolverse y entonces prevé que volverán los conflictos. Sería grave para el Gobierno nacional, porque le quitaría más credibilidad que la que ya perdió en sus pocos meses de gestión.

    Para el Gobierno sería importante que todo volviera a la normalidad y que el maíz le haga bien al país, que el trigo sea trigo limpio y que llegue de una vez, pero para todos, la época de las vacas gordas. Faltan ocho días para que se terminen las conversaciones. Ojalá que todo se resuelva en el campo… de las buenas intenciones.