¿Cómo hubieran sido las cosas si algunos acontecimientos de la historia se hubieran dado de distinta manera a lo que se dieron? Por ejemplo, si cuando los Reyes llegaron a Belén y se encontraron con la partera que iba saliendo del pesebre, ella les hubiera dicho: todo bien, fue nena. ¿Qué hubiera pasado por ejemplo, si se descubriera que el diablo es mujer? Bueno, algunas diablillas uno conoce, pero son menores, quiero decir que el mandamás del infierno fuera la mandamás?

     Otro ejemplo, ¿Qué pasaría si el presidente de Estados Unidos fuera un negro? Sería como una reivindicación ¿no es cierto?, tanto han sufrido los negros en ese país, tanta discriminación han tenido que soportar a lo largo de los años desde la esclavitud hasta hoy, que el hecho de que fuera negra su figura máxima vendría siendo como una venganza, un pase de facturas que les hace el destino. Son posibles dos cosas que aparecen, al menos, como curiosidades en las elecciones que se van a desarrollar el 4 de noviembre allá en el Norte. Que por primera vez Estados Unidos de la USA que nos usa sea mandado por una mujer, Hillary Clinton.

    Mesmo lo que nos pasa a nosotros o que, por primera vez, Estados Unidos de la USA que nos usa sea mandado por un negro. Claro, me podrán decir ustedes: “Un momento Sosa, que el presidente sea negro no quiere decir que esté a favor de los negros”. Pero más allá de su pensamiento, el simple tono de su piel sería una reivindicación histórica y, seguramente, así lo vería Martin Luther King. Se llama Barach Obama, viene liderando las primeras competencias electorales de los demócratas y derrotando a la candidata cantada, Hillary Clinton –ayudada o desayudada por su marido quien esta vez le pidió a Mónica Lengüisky que se abstuviera de colaborar–.

    Este fin de semana ocurrirán las elecciones primarias en New Hampshire y, si bien es una porción muy pequeñita del gran país del norte, marcaría una tendencia que podría ser definitiva para la elección general. Un presidente negro, hasta ahora había ocurrido sólo en las películas ¿Puede ser realidad? Por lo menos, nunca ha estado tan cerca de serlo. Podría ser un buen slogan de campaña: la esclavitud al poder. Podría ser.