Las bodegas argentinas tienen una nueva estrategia de venta que hasta ahora no utilizó ningún país vitivinícola: colocar en las botellas la denominación “vino de único viñedo” para que el consumidor sepa de qué lugar salió la uva con la que se hizo el producto. Hasta el momento, esa denominación sólo la utilizaba la bodega Alta Vista, ya que registró la marca en el 2001. Pero la empresa decidió ceder el derecho al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) para que otras firmas tengan la oportunidad de utilizar esa herramienta. Esta cesión de la marca quedó plasmada ayer en un acuerdo que firmaron Raúl Guiñazú, presidente del INV, y Juan Argerich, encargado de Alta Vista.
El organismo oficial reglamentó la denominación “vino de único viñedo” y será el encargado de controlar que las empresas cumplan los requisitos para poder utilizarla, así como de realizar las verificaciones técnicas. Guiñazú consideró que con la firma del acuerdo se puso en marcha una nueva herramienta en beneficio de la competitividad, que, además, es una figura novedosa. El funcionario recalcó que esta marca no implica ninguna reforma a la ley de denominación de origen, sino que es una herramienta más a favor de la vitivinicultura. Philippe Rolet, gerente general de Alta Vista, consideró el acuerdo como histórico por tres razones: porque crea una categoría nueva de vino, porque una empresa cede una marca al INV y porque Argentina creará un antecedente a nivel mundial, ya que ningún país utiliza esa denominación.
Rolet explicó que el único objetivo de esta iniciativa es garantizar el origen del vino, lo que implica que se conocerá las características de un terruño determinado y no la calidad del producto. El gerente de Alta Vista señaló que la utilización de esta herramienta tendrá un fuerte impacto en el consumidor educado en el tema vitivinícola, quien busca características diferenciadoras de los distintos terruños. La bodega Alta Vista utiliza la denominación “vino de único viñedo” desde el 2001.
