Se acerca con ese paso cansino pero constante que suelen tener los almanaques, el Mundial de fútbol de Sudáfrica. La convivencia aquí en Argentina y en diversas partes del mundo se ha de trastocar de manera significativa. No es joda, un mundial puede atrofiar matrimonios, iniciar guerras con vecinos y la enemistad entre parientes. Habrá en los hombres una actitud distinta de enfrentar los actos cotidianos y usted, señora, deberá atenerse a las consecuencias. Por empezar, debe mentalizarse: para los hombres de la casa no habrá nada más importante que el Mundial, pero absolutamente nada. Ni las deudas ni los impuestos ni las obligaciones conyugales ni el comportamiento de los chicos en la escuela ni la necesidad de ir al supermercado a comprar la mitad de la nada que compró el mes pasado. La prioridad de junio es el Mundial. Por lo tanto, ni se le ocurra ver una telenovela o un programa de actualidad en el horario en que pasan un partido. Usted no va a tener lola. Por más que esté jugando Argelia con Eslovenia es importante para la marcha de nuestra selección. Así que nada de pedirle al fulano: “ Negro, ¿Por qué no te fijás en la cerradura de la puerta de calle que no abre bien?”. ¡Minga dijo la jeringa! La cerradura tendrá que esperar hasta después de la final. “Bichi, ¿no me harías el favor de arreglar la piecita del fondo?”. Ni Bichi ni me harías el favor. El Bichi estará con su poto atornillado al sillón del living y no habrá temblor que lo haga levantar. Porque todo le será inherente. Los partidos, la repetición de los partidos, la repetición de los goles, las declaraciones de técnicos y jugadores, los plomazos programas de opinión que se produzcan, la publicidades cargadas de patrioterismo, todo. El televisor y el living serán de absoluta propiedad del tipo y, si llega a perder Argentina, el baño también. Todo lo que sea Mundial habrá de interesarle al tipo y si lee el diario será en la página deportiva, y si lee un libro no será de Saramago, sino de Fernando Niembro, y, si duerme, soñará que está tomándose una birra en la tribuna de Pretoria al lado de Mandela. No se arriesgue, señora, no lo moleste, porque junio puede ser ese mes en que su matrimonio comience a desmoronarse. Se viene el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Agua y ajo, mi amiga, a aguantarse y a joderse. Total, es un mes nada más. De todos modos es mejor que no lo provoque. Porque, sepa usted, estimada ama de casa, que en julio comienza la Copa Libertadores.
Mundial
No se arriesgue, señora, no lo moleste, porque junio puede ser ese mes en que su matrimonio comience a desmoronarse.
Se viene el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Agua y ajo, mi amiga, a aguantarse y a joderse.
