No es la primera vez que Maradona termina en un hospital. Tiene su experiencia el muchacho. Dicen que los argentinos dicen que Maradona es el mejor jugador del mundo y uno de los mejores de Argentina. Sus habilidades en la cancha ya han tenido suficiente difusión como para que yo me ponga a contarles alguna de sus jugadas. Diego hizo maravillas que quedaron impresas en el libro de las maravillas del mundo. Y, como habilidoso que fue, recibió duros golpes, ataques arteros, fules descontrolados y patadas descalificadoras.

 La agresión contra Diego en las canchas fue una acción normal durante muchos años, recordemos que en el mundial de Italia 90, cuando Argentina fue subcampeona Diego jugó lesionado todo el torneo, un mérito que aún se aplaude. Peor fue lo que le ocurrió el 24 de setiembre de 1983, cuando se enfrentaron en el Camp Nou el Barcelona y el Atletic de Bilbao. En el minuto 59, Andoni Goikoetxea, del Atletic, le pegó tal patadón que Diego termino con el tobillo de su pierna izquierda roto, hasta se le calentó la tibia. Y fue a un hospital.

Ahora es el director técnico de la Selección Argentina y muchos lo agreden, esta vez no con patadas, pero sí con opiniones, con conjeturas, con informaciones que tienen al Diez en el centro de la escena. Bueno él también arremete, como cuando, después del partido con los uruguayos dijo…, ay, no, me da vergüenza. Hay amplios sectores que no lo quieren, dicen que tener a Diego al frente de la selección es como tener a Cobos al frente de una scola do samba. Hasta aquí todo bien. Pero que un perro no lo quiera y demuestre su disconformidad con una mordida, me parece una exageración. Fue un shar pei, un bicho más malo que tiburón con bulimia.

Le mordió la cara a Diego, que tuvo que ser intervenido y le dieron algunos puntos. Los simpatizantes de Boca dicen que no fue un perro el que lo mordió a Maradona, que fue Gallardo. En fin, después aseguran que el perro es el mejor amigo del hombre. Diego va a tomar represalias, seguramente, es muy probables que se niegue a participar del festival de Cannes y que deje de escuchar los programas de radio del Perro Videla. Los conformistas dicen, bueno, es mejor tener un perro de enemigo, que once perros en el mismo equipo.