“México me salvó la vida”, dijo este martes el ex presidente de Bolivia, Evo Morales, minutos después de llegar al aeropuerto Benito Juárez del Distrito Federal en condición de asilado político.
Tras recibir la bienvenida del canciller mexicano, Marcelo Ebrard, Morales aseguró que “mientras tenga vida” seguirá “en política, seguiré en la lucha”.
Además, agradeció al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y aseguró que le “salvó la vida”.
“Digo esto porque el 9 de noviembre cuando llegaba a Cochabamba un miembro del Ejército me informó y me hizo leer mensajes en el que le pedían que me entregue a cambio de 50 mil dólares. Fue un día antes de que presentáramos nuestra renuncia”, aseguró.
Morales, quien recibió asilo de México por “razones humanitarias” y al considerar que su vida corre peligro, aterrizó en el hangar Sexto Grupo Aéreo Internacional, antiguamente el hangar presidencial, del aeropuerto de la Ciudad de México sobre las 14.15 (hora argentina), luego de un periplo lleno de cambios de último momento por parte de varios gobiernos que afectaron el plan de vuelo previsto inicialmente.
“Si algo de delito tengo, es el de ser líder indígena”
Apenas bajó del avión, Evo Morales se acercó hasta un micrófono y dio una declaración ante una nube de periodistas que esperaban en el lugar. Ratificó allí que fue víctima de un “golpe de estado político-cívico al que luego se sumó la policía nacional”.
“Para que no haya más sangre, más enfrentamientos hemos decidido renunciar”, añadió.
Comentó que después de los comicios del pasado 20 de octubre, en los que según los tribunales electorales logró la reelección en primera vuelta, hubo en Bolivia quema de actas electorales, urnas, sedes sindicales, casas de autoridades y saqueos, algunos en propiedades del mismo ex presidente y de familiares.
Incluso, aseguró que uno de los encargados de su seguridad le mostró mensajes y le comentó llamadas, según las cuales recibió una oferta de 50 mil dólares para entregarlo, en un suceso que situó en el día anterior al de su forzada renuncia.
“Digo a mis hermanos y hermanas que mientras tenga la vida, seguiremos en la política; mientras tenga la vida, sigue la lucha y estamos seguros de que los pueblos del mundo tienen todo el derecho de liberarse”, señaló.
“Pensé que habíamos terminado con la opresión y la humillación, pero surgen otros grupos que no respetan la viuda y menos a la patria”, se lamentó. “Si algo de delito tengo, es el de ser líder indígena”, afirmó.
