Según estimaciones del Ministerio de Cultura y Turismo más de 500 mendocinos esperan regresar a la provincia. Se trata de trabajadores temporales o estudiantes que se encuentran en el exterior y en distintos puntos del país y que han no han podido volver a Mendoza debido a las restricciones internacionales y nacionales que se implementaron por la pandemia de coronavirus.
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Desde la cartera al frente de Mariana Juri advirtieron que este número es dinámico porque se van sumando más casos a medida que sus situaciones laborales y sociales se van acrecentando en los lugares donde se encuentran.
Aunque los datos definitivos los maneja Cancillería, sí son los residentes en Mendoza que se conectaron con la Provincia para retornar a sus hogares.
Desde Migraciones informaron que entre el 10 y el 17 de mayo, ingresaron a la provincia por Horcones unas 114 personas. De estas, 52 declararon tener domicilio en Mendoza, por lo que fueron destinados a los hoteles para realizar la cuarentena exigida a quien vuelve a la provincia. El resto continuó viaje hacia sus destinos.

Blindar la provincia
El Gobierno continúa con el operativo blindaje para que no cambie la situación epidemiológica de coronavirus en Mendoza, con una semana sin casos confirmados y un total acumulado de 82 pacientes. De los cuales, sólo 19 siguen internados.
Actualmente permanecen cerca de 500 repatriados en hoteles, ya que cada pasajero debe permanecer 14 días aislado para evitar la propagación de virus. Es el tiempo prudente para controlar que no se manifieste la enfermedad.
El último caso registrado fue el martes pasado. Se dio, precisamente, en un mendocino que había vuelto de Brasil y manifestó síntomas de COVID-19. Fue detectado en los controles médicos realizados por el ministerio y derivado al hospital Lencinas.
Fue el gobernador Rodolfo Suárez , el que dio detalles del nexo epidemiológico del sujeto y quien explicó que no tuvo contacto con ningún otro mendocino.
Al respecto, Rubén Cerchiai, director de Epidemiología de Mendoza, indicó que no hay un alarma por estos nuevos ingresos a la provincia y que el mapa de contagios no debería modificarse.
“Como estas personas, cuando ingresan, quedan en aislamiento es poco probable que se de una cadena de contagios. El periodo de incubación lo hacen totalmente confinados por lo tanto, si aparece algún síntoma, se hace el test y se interna directamente”, señaló.
Y agregó: “Así logramos contener el caso de la persona de Brasil y un grupo que vino de Perú y se encontraban en un hotel. Si esto estuviera abierto y cada uno fuera a su casa, sería más difícil”.

Los recursos se terminan
“Estoy ‘tirando’ por decirlo así con los últimos recursos que me quedan, parte de alguna mano que me han dado acá y algunas personas de Mendoza. Realmente estoy con lo justo, y no sé por cuánto tiempo más. El tema es que es la misma plata con la que cuento para pagar mi vuelta a la provincia”, confesó Diego Correa, quien se encuentra en Mar del Plata.
El joven de 23 años está desde diciembre en la ciudad turística. Viajó para trabajar por la temporada de verano y lleva 5 meses.
“Todas las respuestas que tengo es que se están ocupando de nosotros pero aún no sabemos cuándo nos van a llevar de vuelta. Nos dijeron que nos pondrán un micro a disposición pero no sabemos desde dónde saldrá ni cuando”, dijo.
Y frente al riesgo de contagio afirmó: “Confío, y creo que hablo por parte de todos los que todavía estamos en esta situación, es que si las autoridades a cargo disponen un colectivo, van a tener, al menos, la dignidad de tomar todos los recaudos necesarios para garantizar nuestra seguridad.”
En la misma espera se encuentra Gloria Fontán, de 69 años, quien fue a África como voluntaria y no puede retornar a su casa. Tenía pasaje de regreso para el 24 de marzo, pero quedó en Botswana, en un hospedaje que consiguió la ONG de la que forma parte.
En enero viajó con un grupo de 5 mujeres, de 27 a 69 años, para comenzar el programa de voluntariado en Zambia, en Kabwe. Sin embargo, al declararse la pandemia, esta organización empezó a conseguir vuelos para sacarlas de allí.

Son 80 los argentinos varados en África del Sur y también hay 150 peruanos. “Queremos que nos repatrien con ellos porque es una buena opción para llenar un avión”, dijo.
La mujer es hipertensa y sabe que su vida puede correr riesgo si se contagia de COVID-19. EN este sentido, si bien sabe que la situación general es crítica, espera poder regresar a su hogar.
“La solución que nos ha dado el Gobierno es nula. El Consulado nos atiende muy amablemente, me llama frecuentemente, pero no tiene ninguna novedad. No sabemos cuando vamos a volver”, concluyó.
