Luciano Benavides volvió a marcar el pulso del Dakar y firmó una actuación clave en la quinta etapa de Motos RallyGP. Con su KTM, el campeón del mundo de rally raid dominó los 356 kilómetros cronometrados y se quedó con un triunfo que lo mete de lleno en la pelea por la general.
El argentino completó el recorrido en 4h05m16s y superó al chileno Ignacio Cornejo y al australiano Daniel Sanders, quien pasó a liderar la clasificación tras una jornada atravesada por penalizaciones y problemas mecánicos. Con este resultado, Benavides escaló del quinto al tercer puesto del acumulado y quedó a menos de seis minutos del puntero.
La etapa estuvo condicionada por múltiples incidencias que alteraron el desarrollo de la carrera. El español Tosha Schiareina recibió una penalización de 10 minutos por no respetar la señalización en la salida, mientras que Edgar Canet perdió más de una hora tras desprenderse el mousse del neumático trasero. Además, el retraso del estadounidense Ricky Brabec favoreció el ascenso de Sanders al primer lugar.

El triunfo de Benavides se dio en un contexto especialmente exigente, ya que el parcial correspondió a la segunda parte de un “maratón-refugio”, una modalidad sin asistencia técnica en la que los pilotos deben resolver cualquier inconveniente mecánico por sus propios medios tras pasar la noche en un campamento al aire libre.
“Fueron etapas extremadamente duras, muy físicas y mentales, con mucha navegación. Elegí creer que iba a llegar y estoy feliz por esta victoria, después de sufrir tanto para estar acá”, expresó el salteño a Olé tras completar la jornada.
El éxito tiene un valor simbólico adicional para Benavides, que llegó al Dakar 2026 luego de consagrarse campeón del mundo de rally raid sin haber ganado etapas en la temporada anterior. Además, se trata de su sexta victoria parcial en la competencia y la primera vez que se ubica entre los tres primeros de la general en esta edición.
Entre los otros argentinos en la categoría Motos, Santiago Rostan finalizó 36° y Leandro Colla, 50°, en una etapa que volvió a demostrar la dureza del Dakar y que dejó a Benavides como uno de los grandes nombres propios de la carrera.
