Gonzalo “Pity” Martínez fue el futbolista del año en el país. Clave en el triunfo de River en la Copa Libertadores y figura en los clásicos ante Boca, el mendocino fue elegido el mejor jugador del continente en tradicional encuesta que el diario “El País” de Uruguay hace cada año.
En una entrevista con ese medio, Martínez contó cómo fue su infancia en Guaymallén.
“Somos siete hermanos. Cinco varones y dos mujeres. Yo soy el quinto. Tuve una infancia hermosa. Muy divertida. Con tantos hermanos, quilombo todos los días. Nos reíamos mucho. La pasábamos bien. Mi papá era albañil y mi mamá ama de casa, una familia muy humilde, pero con un corazón gigante. Disfrutábamos mucho de las pequeñas cosas que mi viejo nos podía dar”, contó el mediocampista que seguirá su carrera en el Atlanta United de Estados Unidos.
“Hay mil historias de esa casa en el barrio Nueva Esperanza de Guaymallén, donde la pasamos muy bien. Por ejemplo los domingos había solamente una Coca Cola para todos. Pero lo disfrutábamos y lo valorábamos”, agregó.
Pero no todos fueron buenos recuerdos en la provincia. “Me probé en Boca, Racing, Independiente, Banfield y Lanús. Me probé en varios. Mi último equipo en Mendoza fue el Centro de Empleados de Comercio, con el que no terminé bien. Porque sentí que me cortaron la posibilidad de jugar en Buenos Aires porque siempre pedían mucha plata”, relató.

“Por suerte, me alumbró Dios con mi representante, que es Marcelo Simonian. Él confió en mí y me fue a buscar. Me llevó a Huracán a los 14 años. Allí arranqué, hice las inferiores y debuté en Primera a los 18 años, de la mano del técnico Juan Amador Sánchez. Fue en el 2011, frente a Almirante Brown. Le estoy muy agradecido a Huracán. Nunca me olvido de ese club al que quiero mucho y me abrió las puertas siempre. En Huracán también fui muy feliz y gané títulos. Además, ellos me dieron la posibilidad de llegar a River”, concluyó el mendocino.
