Trasladarse en bicicleta siempre fue una actividad que ayudó a cuidar la salud, pero en un contexto de pandemia por coronavirus sumó otro beneficio en esa área: ayuda a evitar la conglomeración en el transporte público de lás personas que están exceptuadas de la cuarentena obligatoria. Por este motivo, desde el Gobierno incentivan su uso.

Si bien existe un grupo de mendocinos que las elijen por sobre los demás vehículos en su día a día, también señalan que existen algunos inconvenientes a la hora de moverse en ellas que podrían solucionarse si se tuviese en cuenta las necesidades de los ciclistas.

Entre los puntos positivos, Iván Morales, chofer del Grupo 600, destacó que le sirve para hacer ejercicio y evitar el auto, teniendo en cuenta que su rutina implica manejar varias horas. “En cuarentena es más tranquilo. Al haber menos circulación de vehículos, podés moverte menos pendiente de lo que van a hacer los demás”, señaló.

El chofer se dirige todos los días en bicicleta de su casa, cerca de la rotonda del avión en Guaymallén, hasta el control ubicado en calle Independencia de Las Heras. “También la uso para venir al banco, hacer trámites. Mi esposa hace lo mismo”, contó.

Un problema recurrente es dónde dejar la bicicleta al llegar a un destino. “En mi trabajo la puedo guardar, pero cuando venís al centro es más complicado, muy pocas veces encuentro un lugar. Vas usando un espacio para motos, árboles, pero siempre hay que estar atento”, mencionó Iván.

El mismo punto de vista compartió Fernando, quien trabaja en un local sobre calle Lavalle y utiliza la bicicleta como medio de transporte principal. “No la dejo en la calle ni loco, siempre la meto al negocio y en otros lugares en muy difícil encontrar dónde dejarla”, mencionó.

Aún así, los beneficios superan, en su opinión, esta dificultad. “Es muy práctico, no tengo que preocuparme por dónde estacionar. Si hacés ejercicio, entrás en calor. La bici es mucho mejor que lo demás”, aseguró.

Fernando incluso resaltó las ventajas de usar monopatines eléctricos, otra opción que se está volviendo frecuente observar en Mendoza. “Lo estoy probando y es muy recomendable. No necesitás guardarlo: podés entrar al banco o al supermercado plegándolo y listo”, explicó.

En el caso de Demian, un vecino del Barrio Sanidad que trabaja en la galería Caracol, evitar el transporte público en medio de la pandemia es el beneficio principal. “No estuve saliendo por la cuarentena. Apenas me dieron el permiso para ir a trabajar, antes que usar un bondi prefiero la bicicleta”, sostuvo.

“Son unos 20 minutos lo que me toma llegar al trabajo. Es muy poca gente la que se ve andando. Si vas en bici evitás el transporte público, los contagios y no gastás plata. A eso sumale el ejercicio”, valoró.

Sumado a la preocupación por la seguridad de la bicicleta, Demian también indicó que todavía no hay suficientes ciclovías. “Tendrían que ser más; pienso que Mendoza está muy bien igual, pero si pudiésemos tener más tramas, mucho mejor”, destacó.

“Pedaleando, por favor”

Teniendo en cuenta las excepciones que se fueron dando durante la cuarentena, desde el Gobierno solicitaron a la población que priorice el uso de bicicletas individuales para trasladarse.

“Hoy, más que nunca, puede ser una forma de traslado más segura para quienes están autorizados a salir, en la emergencia sanitaria y también pensando a futuro. Las condiciones de tráfico mínimo le brindan al ciclista una manera de transportarse rápida y segura, cumpliendo con todos los protocolos sanitarios correspondientes”, explicó el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial, Humberto Mingorance.

Por su parte, desde la Municipalidad de Mendoza habían informado que este lunes 18 se iba a reanudar el funcionamiento el programa “En la Bici”, “estableciéndose los protocolos sanitarios adecuados para su funcionamiento, garantizando refuerzos de limpieza y desinfección”. Sin embargo, mediante un comunicado emitido este domingo, desde la comuna señalaron que el servicio seguirá suspendido, hasta que el Gobierno provincial oficialice el protocolo correspondiente. 

En tanto, en Capital ya tienen previsto cómo rehabilitarán el servicio. Además del uso de tapabocas, los responsables de entregar y recibir las bicicletas han sido instruidos con todos los protocolos sanitarios pertinentes de higiene tanto personal como del ambiente de la estación de trabajo. También se impedirá el ingreso de los usuarios para poder mantener sanitizadas en todo momento las estaciones.

En el caso de los puntos de entrega manuales, estarán abiertos de 9 a 19, donde las bicicletas serán sanitizadas antes y después de cada viaje, afuera de la estación: puños, frenos, manubrio, timbre, espejos, asientos y puntos de contacto en general serán rociados con una solución de 70% de alcohol y 30% de agua o con el desinfectante provisto por la municipalidad.

Las soluciones

Actualmente, existen unos 170 kilómetros de ciclovías en el área metropolitana, entre las que construyó Vialidad y los municipios. Según informaron desde Unicipio, la idea es llevar esa cifra a 400 km, en las que se pueda encontrar una ciclovía cada cinco cuadras.

Desde la entidad resaltaron que se impulsa un proyecto de Ley de Estacionamiento vigilado de bicicletas. A fines de 2019, la Comisión de Cambio Climático de la Legislatura presentó una moción para beneficiar a los ciclistas en este sentido.

La iniciativa busca establecer la obligatoriedad de destinar un espacio al guardado y vigilancia de bicicletas, tanto a todas las instituciones –ya sean públicas o privadas que atraigan personas– como en las playas de estacionamiento.

Estas últimas deberán garantizar 20 espacios libres para estacionar bicicletas cobrando por hora un porcentaje mucho menor al de un auto. En cuanto a las instituciones, deberán asegurar un espacio vigilado para el resguardo de la bicicleta de forma gratuita.