Antes, los gordos eran la excepción y, como excepcionales que eran, recibían sobrenombres despiadados: Carpa de Indio, porque no entra un vaquero; Fotógrafo Profesional, siempre con los rollos encima. Y resulta que ahora están en camino de ser mayoría. Por lo menos diez por ciento de la población de nuestro país tiene exceso de peso. Y no estoy hablando de una guatita prominente, de unos glúteos notables, de unos rollitos laterales levemente benignos,no, estoy hablando de un sobrepeso que compromete su salud. No entiendo nada, doña Eduviges.
Antes, la pobreza se relacionaba con la flacura extrema. Y ahora resulta que es al revés. La obesidad se da cada vez con más frecuencia en los sectores más pobres. Dicen que esto se debe, en gran parte, al abaratamiento de las comidas ricas en grasas y calorías pero pobres en nutrientes. Ya no entiendo nada, doña Pancracia. Escuche este dato: la obesidad ocurre con más frecuencia en los sectores más pobres de los países ricos y en los sectores más ricos de los países pobres. Claro que no son lo mismo. Los gordos ricos están bien nutridos y los gordos pobres están desnutridos debido a la mala calidad nutricional de los alimentos que consumen. Ya no entiendo nada, doña Carlota.
Argentina es el tercer país, después de Chile y Jamaica, en el ranking de países americanos de alta prevalencia de obesidad en escolares y esto, al parecer, es muy malo por las enfermedades que puede traer asociadas. A tal punto que los especialistas consideran a la obesidad como un problema mayor que la desnutrición aguda. No entiendo más nada, doña Anunciata. Por un lado, la sociedad propone la delgadez extrema como valor intrínsecamente bueno y hay cada vez más gordos. Justo en la época de las vacas flacas, resulta que nosotros estamos cada vez más gordos. Si hasta es posible que Alfonsín tenga que cambiar su famosa respuesta y en cualquier momento, ante la protesta de algún argentino, deba decir: “A vos no te va tan bien, gordito”.
