La pandemia de COVID 19 está generando sucesos históricos en el mundo y a nivel local: cuarentenas estrictas, búsqueda de tratamientos innovadores y medidas sanitarias que no se habían visto antes ni en negocios ni en la vía pública, como la obligación de mantener distancia y utilizar tapabocas.

Sin embargo, no es la primera vez que Mendoza se enfrenta a un virus que amenaza a la población a gran escala. En los últimos 150 años y con distinta intensidad, la provincia sufrió los efectos de al menos otras tres brotes que provocaron una emergencia sanitaria. 

Si bien los tratamientos fueron diferentes, acordes a la tecnología de cada época y la particularidad de las distintas enfermedades, el coronavirus que circula en la provincia está todavía lejos de ser uno de los que más impacto han tenido en contagios y saldo de muertos, que hasta la fecha lleva 1.427 casos y 35 fallecimientos.

Cólera (1886)

Unos 25 años después de que un terremoto destruyera la Ciudad de Mendoza, las condiciones de salubridad todavía no eran las ideales para el crecimiento demográfico que se estaba dando en 1886.

Según detalló la historiadora Rosana Aguerregaray, autora de un estudio sobre el impacto de esta epidemia en la provincia, la llegada del ferrocarril y el aumento de la inmigración dieron paso a los conventillos, donde se registró el primer caso de cólera en Mendoza.

En ese entonces se prohibió difundir las listas de defunción y sus respectivas causas. “Este silencio por parte de las autoridades buscaba evitar el pánico del pueblo, pero la situación provocada era inversa, haciéndose insostenible, ya que un día fallecieron 78 personas y no se contaba con personal necesario para poder dar sepultura a los cuerpos”, detalla Aguerregaray.

Según los registros de la época, se contabilizaron unas 4.000 muertes debido a esta enfermedad, que se transmitía principalmente debido a las condiciones del acceso al agua potable. El doctor Emilio Coni registró en aquel entonces que el 31% de las defunciones entre 1886 y 1887 se debieron al cólera.

Influenza (1942)

Hace 78 años apareció una enfermedad en Mendoza que causaba problemas respiratorios, fiebre, tos y síntomas oculares como enrojecimiento y fotofobia.

Se trataba de influenza endémica, que a principios de ese año no se había hecho presente en la provincia, pero a partir de septiembre se disparó el número de contagios en el Gran Mendoza, según registró en ese entonces el especialista de la sección Virus del Instituto Bacteriológico Carlos Malbrán, Antonio Vilches, quien luego fue director del lugar.

“Uno de nosotros realizó un censo parcial de la población de Mendoza tratando de evitar la selección de los casos. El fin perseguido era determinar el porcentaje de sujetos infectados”, escribió Vilches. Así se determinó que la duración más frecuente de la enfermedad era de entre 2 y 3 días. Incluso se logró reconstruir una historia de la enfermedad en el 48,9% de los 1.253 pacientes interrogados.

“Sabemos también que los brotes epidémicos han tomado casi todos los departamentos de la provincia de Mendoza y San Juan, pero carecemos de datos cuantitativos”, informó también Vilches.

Según el registro, entre septiembre y octubre de 1942 el total de contagios de influenza pasó de 1.000 a 7.000. 

Gripe H1N1 (2009)

La pandemia más reciente que tuvo presencia en Mendoza antes del COVID 19 todavía está en circulación, aunque se cuenta con una vacuna. Al principio se la llamaba “gripe porcina”, pero luego la Organización Mundial de la Salud (OMS) la denominó H1N1.

Según relató el entonces ministro de Salud durante la gestión de Celso Jaque, Sergio Saracco, el alerta comenzó en la provincia al notar la velocidad con la que el brote surgido en México replicó en Nueva York, Estados Unidos, por viajantes que asistieron a una competencia de equitación.

Mientras se preparaban los hospitales y se alistaban protocolos y equipos de trabajo, el primer caso se produjo en Mendoza el 23 de junio: una joven que había estado en un recital en Buenos Aires había contraído la enfermedad. Para fines de año, cuando terminó la pandemia, 191 personas habían sido diagnosticadas con H1N1, de las cuales 12 fallecieron. En el mismo lapso de tiempo, 109 contrajeron gripe común, con 5 muertos por esa causa.

“Tuvimos tan poca letalidad porque el oseltamivir era altamente efectivo contra el virus. Teníamos stock, pero costaba mucho conseguir porque todos lo consumían. Así que se consiguió más y se congeló la venta en farmacias para que sólo pudiese comprarse con orden de receta oficial del Ministerio de Salud”, relató Saracco.

La idea era evitar que los mendocinos compraran “por las dudas” y lo tuviesen en sus domicilios, con riesgo de que vencieran, pero hicieran falta en los hospitales, que incluso tenían pisos reservados exclusivamente para pacientes vinculados a la pandemia.

En cuanto a las restricciones, algunas fueron similares a las actuales, pero no llegaron al mismo nivel: se suspendieron las cirugías programadas, se extendió el período vacacional de invierno y se limitó al 50% la concurrencia a boliches, bares y restaurantes. Además, se prohibió el ingreso a menores a los locales y se prohibieron los peloteros, recitales y eventos masivos.