La edición 2017 de la Fiesta Nacional de la Vendimia pasará a la historia, seguramente, como la más caótica de la historia moderna. Como nunca en las últimas décadas, tal vez sólo comparable con la inédita suspensión de una repetición en 2011 por un conflicto entre artistas y el Gobierno, la tradicional celebración mendocina reflejó las incapacidades, los egoísmos y el oportunismo de distintos actores que dejaron por el subsuelo un evento que cuenta -o al menos contaba- con reconocimiento internacional.
Los principales responsables fueron:
Gobierno
La Secretaría de Cultura encabezada por Diego Gareca es la responsable de organizar la Fiesta y, como tal, la cara más visible del papelón de la Vendimia 2017.
Se enfrentó con los artistas y demostró falta de velocidad de respuestas y de cintura política para manejar los problemas que se fueron sucediendo. La desorganización fue evidente: desde problemas con el vestuario hasta cuadros que se suspendieron porque no llegaron los elementos necesarios. Ni siquiera la idea de que el público eligiera a la reina nacional salió bien.
Gareca es el principal apuntado y deberá dar explicaciones. Porque pese al apoyo público de Alfredo Cornejo, es mirado con desconfianza incluso dentro del Gobierno.
Artistas
Politizaron la fiesta de una forma nunca vista. Más allá de los reclamos lógicos y de la desorganización que afectó su trabajo, protagonizaron también situaciones inéditas: por ejemplo firmaron sus contratos y cuando todo parecía encaminarse, siguieron tirando de la cuerda para intentar modificarlo. Además la aparición de militantes kirchneristas y de partidos de Izquierda durante las asambleas le quitó legitimidad a un reclamo justo.
Muchos de ellos no mostraron el mínimo compromiso para la tarea y parecieron más preparados para boicotear la fiesta que a protagonizarla. El resultado final fue un espectáculo sin el brillo esperado.
Oposición
La caída de la parrilla de luces y de una grúa en el teatro griego, incidente que milagrosamente no provocó heridos y por el que también deberá responder la empresa responsable, fue aprovechado de una manera oportunista por la oposición.
El viernes a la madrugada las redes sociales se llenaron de mensajes de legisladores y militantes, vinculados principalmente al justicialismo, exigiendo la renuncia de Gareca y hasta la suspensión de la Fiesta. Una reacción desmedida que sólo buscaba sacar beneficios del caos.
