En 1794, cuando nosotros éramos virreinato, descubrió que uniendo algunos metales y colocando entre ellos paños húmedos se obtenía corriente eléctrica. Antes habían probado con músculos de animales, sobre todo, patas de rana reales.Volta descubrió que eso no era necesario y se mandó su invento. Desde entonces, la evolución de la pila se ha transformado en uno de los grandes negocios del mundo. Todo funciona a pilas: el teléfono, la radio, la afeitadora y los nervios.Hay en el mercado tal cantidad de pilas como para desalentar a cualquier coleccionista. De todo tipo de composición y tamaño. Pues aquí viene la noticia: una empresa japonesa lanzó una gama de baterías que para recargarse necesita únicamente de una combinación de agua y orina.

               Sí, orina. Se llama NoPoPo o Nopohumor > pó sí pipí. Desarrollada por Aqua Power System, se recarga por un sistema que, combinando líquidos, genera la combustión suficiente para que las baterías puedan abastecer un dispositivo electrónico por un par de horas. Ahora resulta que la orina va a generar electricidad. Seguro que vamos a cambiar de hábitos, porque, cuando el tipo vaya al baño, no va a decir “voy a cambiar el agua de las aceitunas”, sino “voy a cargar las pilas”. Que cada uno haga su mea culpa.