Poco más de dos semanas pasaron desde que Marcelo Daniel Rivas Estey (32) fue detenido tras protagonizar una temeraria persecución policial, en la que intentó escapar arrojándose al canal Cacique Guaymallén.

Junto a un presunto cómplice, el sujeto fue visto escapando de una pollería que fue blanco de un asalto armado.

El próximo martes, durante una audiencia de prisión preventiva, buscará acceder al beneficio de la prisión domiciliaria, pese a contar con antecedentes y ser reincidente

En 2010 fue condenado a 5 años y 6 meses de cárcel por un robo agravado por ser en poblado y en banda, al año siguiente lo sentenciaron por una violación a las reglas de concurso. En 2016 salió de la cárcel, pero a los dos años volvió a sumar una nueva condena de 30 días por resistencia a la autoridad.  

Ese prontuario complica su situación y más aún con las pruebas contundentes que existen en su contra, lo que podría conducirlo a una sentencia en tiempo récord.

Rivas Estey se encuentra imputado por el delito de robo agravado por ser en poblado y en banda y por el uso de arma de fuego no apta para el disparo, por lo que arriesga una pena de entre 3 a 10 años de prisión, en la causa que lidera la fiscal de Robos y Hurtos Florencia Díaz Peralta.

Con respecto a la calificación, el peritaje de balística resultó favorable para el acusado. Pese a que la pistola calibre 22 larga que le secuestraron estaba cargada con 8 proyectiles y tenía uno en la recámara, se demostró que estaba dañada y no podía ser percutada, por lo que corresponde aplicar una escala penal más baja.

Fuentes judiciales indicaron que la parte acusadora no ve con malos ojos la posibilidad de acordar un juicio abreviado, debido a que se trata “prácticamente de un hecho flagrante”. Esto porque los policías que llegaron a la escena del atraco observaron a Rivas Estey y su compañero salir del local de comidas, subir a la moto y darse a la fuga a toda velocidad.

La situación del señalado cómplice es diferente. El joven, identificado como Facundo Nahuel Arana Pérez (19), tenía su prontuario limpio. Para los pesquisas se trata de un “novato” en el ambiente delictivo, ya que ni siquiera tenía antecedentes como menor de edad. Por esa razón, se encuentra en libertad y podría terminar con una condena condicional.

Persecución por la Costanera

Faltaban algunos minutos para las 23 del lunes 19 de octubre cuando los propietarios de la pollería Gra-me, localizada en avenida Pedro Molina al 1400, fueron sorprendidos por dos sujetos que llegaron a bordo de una motocicleta.

Los maleantes apuntaron con un arma de fuego a las víctimas y les exigieron el dinero de la recaudación. Bajo las amenazas, los dueños del local les entregaron 20 mil pesos de la caja registradora y una billetera con tarjetas y documentación.

Al parecer, vecinos dieron aviso a la línea de emergencias 911 mientras se cometía el atraco, razón por la cual personal de la Comisaría 31ª de Pedro Molina llegaron cuando los sospechosos salieron del interior del local y se dieron a la fuga a bordo de una Yamaha FZ negra, iniciando una persecución.

Los efectivos solicitaron apoyo a través de la frecuencia y personal de la Unidad de Acción Preventiva (UAP) que estaba haciendo tareas propias por la zona observó pasar la motocicleta descrita a gran velocidad por la intersección de calles Sarmiento e Yrigoyen, en dirección al oeste.

Ante eso, se realizó un operativo cerrojo en procura del rodado menor. Mientras los policías a bordo de la movilidad iban detrás de los presuntos asaltantes, uno de estos, que iba como acompañante -Rivas Estey-, les apuntó con un arma de fuego. Por ese motivo, los uniformados realizaron disparos intimidatorios.

Eso provocó que los malvivientes descartaran en el camino el arma y una riñonera con parte de las pertenencias sustraídas a las víctimas del asalto, a la altura del barrio Sute.

Seguidamente, perdieron el dominio del rodado, momento en que Rivas Estey se bajó de la moto y se arrojó hacia el Cacique Guaymallén, que tenía bajo nivel de agua, a la altura del estadio Feliciano Gambarte

Ante eso, policía de la UAP frenaron y se arrojaron al cauce para evitar que el sujeto concretara la fuga, logrando reducirlo en el interior del zanjón. Por mientras, otros efectivos que participaban de la persecución aprehendieron al conductor.

En el lugar debieron hacerse presentes bomberos del Cuartel Central, para rescatar a los dos policías que quedaron adentro del canal junto al sospechoso. Uno de los funcionarios resultó con policontusiones en la pierna izquierda y el otro con una luxación en el tobillo derecho, por lo que ambos fueron asistidos en la Clínica Francesa.

Los señalados ladrones también debieron recibir atención médica en el lugar: Arana resultó con una herida en la pierna izquierda, mientras que Rivas Estey resultó con una lesión en la pierna izquierda y neumotórax, quedando alojado con consigna policial algunos días en el Hospital Central.

Por su parte, durante un rastrillaje por las inmediaciones, personal de la Policía Científica halló en calle Tulio Rossi y Lemos la pistola calibre 22, así como también con la riñonera a los pocos metros. El resto de los elementos robados fue hallado durante una requisa a los sospechosos, aunque no se halló el dinero sustraído, indicaron las fuentes del caso.