La pelea por la continuidad del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) fue lo que terminó de desatar la salida de Alejandro Vanoli de la Anses.

El Poder Ejecutivo quería extender este beneficio por dos meses más. En cambio la postura del ahora exfuncionario era otra: quería darle de baja al bono de $10 mil y fogonear otro tipo de ayuda como créditos a tasa cero.

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Pero el declive de la gestión de Vanoli comenzó antes, con las aglomeraciones de jubilados en plena cuarentena para cobrar, lo que podría haber agravado los contagios. Luego se potenció con la puesta en marcha del IFE, que se anunció el 23 de marzo pero el pago se demoró hasta el 6 de mayo.

Vanoli recibió cuestionamientos por la “lentitud” para resolver la inscripción y el pago del IFE. Incluso todavía hay posibles beneficiarios que siguen siendo rechazados por el sistema de Anses. “Queremos un sistema más ágil”, aseguraron desde la Casa Rosada. 

Pero, además, el ahora extitular de la Anses cometió otro error: el Estado perdió la representación en los directorios en algunas de las empresas más importantes del país, entre ellas Telecom, por no presentarse a las asambleas. 

La consumación de esta equivocación fue determinante. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, le comunicó a Alberto Fernández la novedad y el Presidente decidió echar a Vanoli.