Buenos días, a pesar de todo. Hablábamos hace unos días de la trascendencia que ha adquirido en nuestro país la letra K, letra insulsa si las hay. Pero, ahora, en los últimos días, otra letra ha venido a ocupar la estelar cartelera de las destacadas: la D. Fíjense en todas las expresiones en las que la D se hace notoria: 3D significa en tres dimensiones, o sea ancho, largo y profundo. CD, disco compacto, HD, High Definition, alta definición, se usa en estos momentos para nombrar a vistosos resultados de la última tecnología en televisión. Todos estos términos son heredados de la titulación yanqui. El Día D pasó a la historia de la humanidad como el día en el que las tropas aliadas invadieron Normandía, por entonces en poder de los alemanes, e iniciaron la invasión a Europa, hecho decisivo en la Segunda Guerra Mundial. Hablando de guerra, estos últimos días le han dado un impulso enorme a la importancia de la letra porque el gobierno de Cristina emitió un spot publicitario en Fútbol para Todos en el que anuncia que el 7D va a cambiar la situación del país. Cuando dice 7D debe entenderse el 7 de diciembre. ¿Por qué va a cambiar? Pues porque el grupo Clarín deberá devolver los medios que le sobran, ya que se vence el plazo para hacerlo. El Ejecutivo usó el modo de los gobiernos norteamericanos, que mencionan así sus días importantes, por ejemplo el 11-S, que fue cuando Al Qaeda destruyó las Torres Gemelas. Acá no va a ser tan trágico pero promete sacudir a la opinión pública. El spot gubernamental le da a la letra D la generación de palabras como D, de diciembre, de democracia, de diversidad –bueno, en tren de buscar palabras con D podríamos agregar, demagogia, disenso, disparate–. Para el Gobierno es el día D, el día de derrotar a un diario. El diario Clarín, por su parte, contestó con el mismo formato, un spot publicitario en el cual expresa que el 7D no va a pasar nada porque hay dos artículos de la ley que han sido protestados por ser anticonstitucionales ante la Corte Suprema y esta tiene que expedirse. De esta forma, se le da estructura de hecho consumado al enfrentamiento del Gobierno con Clarín: ya no hay más que especular; ahora se sabe lo que pasa y se sabe que ambos contendientes van a poner toda la carne en la parrilla: la parrilla somos nosotros. Yo formé parte de la redacción de la llamada Ley de Comunicación Audiovisual, y si bien es una ley que va contra los monopolios, no es una ley que vaya en contra del Grupo Clarín únicamente. Pero parece que para el Gobierno, sí. Así que vamos a tener que estar atentos a lo que pueda pasar, porque el 7 de diciembre es el día que reúne muchas expectativas. Mire usted la importancia que súbitamente adquirió la letra D: debe deberse a la demanda declarada desembozada que desmedidamente deposita de dorso daños demoníacos, disparates desubicados, demandas dañinas para damnificar decididamente a la didáctica del discurso. Che, ¿diosa empieza con D, no?