No es que hayamos perdido con el fallo de la Corte de La Haya, salimos segundos, que es otra cosa. Sabemos todos que la Corte Internacional de Justicia tiene su residencia en La Haya, en los Países Bajos. En Los Países Bajos, los muertos buenos se van al cielo raso. El embajador de los Países Bajos fue a ver a nuestra presidenta para pedirle upa. Kelso Kake podría ser el gobernador de los países bajos. Pues, los Países Bajos nos bajaron la caña con respecto a la disputa que nuestro país sostiene con Uruguay por la instalación de la papelera Bosta. ¿Qué hizo la corte para darle un corte a este asunto? Le pegó un tironcito de orejas a Uruguay por hacer las cosas sin consultar en un río que le pertenece a ambos países pero determinó que la papelera Bosta no contamina, así que puede seguir contaminando. O sea, miren argentinos, ustedes tienen razón para decir que no fueron consultados, pero los uruguayos tienen todo el derecho a seguir fabricando papel. O sea: fracasamos con todo éxito. Es como decirle a un señor: “Mire, señor, usted tiene razón al decir que su nena se embarazó sin consultarlo, pero, bueno, que el embarazo siga su trámite”. ¿Y ahora qué hacemos, loco? Porque nuestro Gobierno se comprometió a respetar el fallo de la Corte, pero los asambleístas de Gualeguaychú, cuando se enteraron del fallo dijeron: “Ni por pu vamos a levantar el corte del puente, esta lucha continúa”. ¡Qué problema, le dijo el poto a la enema! ¿Va a reprimir el Gobierno a los que se oponen a la sentencia? Este gobierno no reprime, convence. Ajá, andá a convencelos a los gualeguaychuanos de que depongan su actitud por el simple imperio de la persuasión. Cristina dijo que el fallo le daba la razón a Argentina, que es como decir nos ganaron por goleada pero de todos modos somos campeones morales. Yo que CFK, dejo de pagar la deuda externa y con la guita que se hubiera invertido en esa cancelación construyo un río nuevo, total, si están en Entre Ríos, ¿qué les hace un río más? La Corte Internacional de la Haya dictó justicia, pero me parece que el conflicto no termina con eso, me parece que en el próximo carnaval de Gualeguaychú van a verse muchos carteles haciendo referencia a la madre de La Haya.
La Haya
tienen razón para decir que no fueron consultados, pero los uruguayos tienen todo el derecho a seguir fabricando papel. O sea: fracasamos con todo éxito.
