Una familia del barrio San Martín de Ciudad fue condenada por vender droga en el penal Boulogne Sur Mer. Se trata de los Cerón Mancuso, cuyos padre, madre, hija y yerno terminaron con penas de entre seis años y medio a 8 años de encierro por las maniobras. Asimismo, una mujer y dos hombres del Valle de Uco que les compraron nueve kilos de marihuana, para su posterior venta en esa zona, también fueron sentenciados en el debate que se realizó a principios de este mes en los Tribunales Federales.

La investigación iniciada hace poco más de un año tuvo como principal apuntado a Nelson Javier Cerón Silva (50), alias Peca, quien, por ese entonces, se encontraba alojado en el citado complejo penitenciario de la capital mendocina.

Con la colaboración de su esposa, Elizabeth Beatriz Mancuso Gallardo (54), de su hija Natalia Gabina Cerón Mancuso (25) y su yerno –pareja de otra hija que fue absuelta–, Juan Marcelo Chacón Vega (33), conocido como Juancho, el interno ingresaba la sustancia a la prisión, se conoció en el juicio.

Sus clientes intramuros le abonaban mediante giros del servicio Western Union, que eran cobrados por los propios familiares, expuso la fiscal de Cámara María Gloria André en el debate.

A través de escuchas telefónicas se demostró que cada uno de los mencionados cumplía tareas específicas dentro de la organización familiar, durante el período en que comercializaron dentro de Boulogne Sur Mer.

La mujer del Peca era la encargada de ingresar los paquetes de marihuana durante las visitas, la cual era acompañada por su hija Natalia, quien no llevaba la sustancia pero controlaba la situación.

Esas tareas de inteligencia permitieron también colocar al yerno, Juancho Chacón, como el encargado de conseguir la droga que posteriormente iba a ser vendida, y también de operaba de delivery de droga en la zona del oeste capitalino, explicaron fuentes judiciales.

La pesquisa contra la familia Cerón Mancuso también terminó con las actividades ilegales de una pareja oriunda de Tunuyán, quienes, junto con un socio se dirigieron hasta el barrio San Martín a buscar casi 10 kilos de cannabis prensada.

Fue el 28 de setiembre del año pasado, cuando los efectivos de Escuchas Telefónicas de Lucha Contra el Narcotráfico interceptaron una comunicación entre el Peca Cerón, que en ese entonces había accedido a la prisión domiciliaria, y un número con características del Valle de Uco.

En la misma le ofreció a una mujer varios kilos de marihuana, asegurándole que obtendría 1.500 pesos de ganancia por cada uno de los mismos y que los iba a vender “como pan caliente”, según el desgrabado de la llamada.

Alertados por esa información, los pesquisas montaron un dispositivo de vigilancia en las inmediaciones de la propiedad de los Cerón Mancuso, ubicada sobre calle Potrerillos de la popular barriada.

Así, observaron que pasada la medianoche del 29 de ese mes, un Volkswagen Gol Power arribó acompañado por una moto que conducía Juancho Chacón. Del rodado descendió una pareja, que estuvo algunos minutos en el inmueble y luego salió con una mochila. Acto seguido, se fue del complejo escoltada por el yerno del Peca Cerón.

Horas después, alrededor de las 3, efectivos de Narcocriminalidad del Valle de Uco interceptaron el rodado en el control Zapata de la ruta 40. Mediante una requisa, el can Aramis dio con nueve bolsas de nailon que contenían trozos de marihuana prensada, de diferentes tamaños. Los mismos arrojaron un peso total de 9,910 kilos.

En el operativo se concretó la aprehensión de Claudia Nancy Amaya Barrera (40) –la mujer que habló con Cerón padre–; su pareja, Cristian Exequiel Arias Coria (31) y Diego Jorge Gallardo Gil (36), que hacía las veces de fletero pero estaba involucrado en la maniobra, según se pudo demostrar.

Ese procedimiento motivó un posterior allanamiento en la vivienda de los Cerón Mancuso, en la que se capturó al matrimonio, sus dos hijas y el yerno. Además, se efectuó el secuestro de 4,470 kilos de marihuana y 33.520 pesos entre moneda local y extranjera.

Al cabo de poco más de un año, tanto la familia citadina como los imputados valleuquinos fueron a juicio oral y público. En el mismo, el juez Alejandro Waldo Piña condenó al Peca Cerón y a Claudia Amaya –ambos con prisión domiciliaria– a ocho años de prisión, por considerarlos autores y principales orquestadores de las maniobras. Mientras que al resto de los acusados se les impusieron penas de seis años y medio.