El director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Unidos, Robert Redfield, consideró que la pandemia podría estar bajo control en las próximas cuatro y ocho semanas si “pudiéramos hacer que todo el mundo se pusiera una máscara ahora mismo”.
En declaraciones a Journal of the American Medical Association, Redfield sostuvo que existe “amplia evidencia” de la propagación asintomática y destacó nuevos estudios que muestran cómo las máscaras faciales ayudan a reducir la transmisión.
En medio del debate por las mascarillas, impulsado por funcionarios anticuarentena, enfatizó que un estudio reciente revela que el uso universal de barbijos quirúrgicos ayudó a reducir las tasas de infecciones confirmadas de COVID 19 entre el personal sanitario del sistema de atención médica Mass General Brigham en Massachusetts.
#COVID19 spreads mainly among people who are in close contact with one another (less than 6 ft). Wear a cloth faRedfieldce covering in public settings & when around people not living in your household, especially when social distancing is difficult to maintain. https://t.co/y7OS257JWt pic.twitter.com/8NYbzJw8wF
— Dr. Robert R. Redfield (@CDCDirector) July 17, 2020
En este sentido, otras investigaciones remarcan que un tapabocas casero podría reducir la propagación del virus, siempre, acompañado del lavado de manos y el distanciamiento social.
Según un estudio publicado por la revista Physics of Fluids, los investigadores de la Universidad Atlántica de Florida descubrieron que una máscara cosida en casa bien ajustada, compuesta por dos capas de tela de acolchado de algodón, era la más eficaz para reducir la propagación de las gotas hacia adelante.
Por otro lado, la cantidad de exposición al virus podría influir en el grado de enfermedad, según una revisión de la literatura viral y la epidemiología de Covid-19 por Monica Gandhi, profesora de medicina en la Universidad de California, San Francisco.
