El hecho puede parecer insignificante pero encierra el concepto total de solidaridad, íntegro, incólume.Mariano me encontró por la calle, por la Peatonal que transito todos los días para venir e irme del canal. Contó la historia rápidamente, pero más que en sus palabras despertó mi interés el brillo intenso de sus ojos. Jorgelina tiene 19 años. Jorgelina Soledad padece desde los seis meses de edad una enfermedad rara, uno de los pocos casos en el país: acidosis láctica mitocondrial. La enfermedad le causó daños motrices irreparables. Sin embargo, su mente está intacta. Logró terminar sus estudios primarios y fue abanderada. En la escuela secundaria jamás se llevó una materia. Su mundo es la pantalla de una computadora sobre la cual teclea con un lápiz impulsado por sus labios. La atención que requiere es permanente, la asistencia, de toda índole. No puede salir de su pieza. Su gran ambición es estudiar derecho penal a través de internet, porque no puede ir a facultad alguna. Todo esto me contó Mariano apresuradamente, mientras a mí, el corazón me comenzaba a latir al ritmo de él, el del entusiasmo. Necesita una notebook, una computadora portátil si usted lo dice a la antigua, pero ella se merece que la ayudemos todos.No importa la cantidad de plata que cada uno ponga, importa que seamos muchos. No vale que venga una institución pudiente y diga aquí tiene su computadora, no, tenemos que hacerlo entre todos, con moneditas.Muchos, porque seguramente son muchos los que se sentirán afectados con la historia de Jorgelina Soledad. Y lo hizo che, o lo hicieron, en todo caso. Mariano abrió un sitio en internet y fue hablando con personas como lo hizo conmigo, diez pesos por acá, cinco por allá, un abrazo por otro lado.Y Jorgelina Soledad tiene ya su notebook y podrá comenzar este año sus estudios universitarios. Canal 9 cubrió la entrega con la emoción subida a las cámaras. La vida se siente halagada por dos lados: primero por vos, Mariano Melocchi, por tu espíritu solidario, por tus ganas de hacer algo por el prójimo que no está en condiciones de valerse por sus medios, por tu corazón tan grande que quiere albergar a todos. Por el otro, vos, Jorgelina Soledad, por tu constancia, por tu ejemplo de vida, porque vamos a tener que negar parte de tu nombre.Ahora te llamarás simplemente Jorgelina, la soledad ya no tiene nada que ver con vos.
Jorgelina
La vida nos da motivos para seguir creyendo en la vida.
