Todos sabemos que el INDEC es el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos del país, una institución oficial que está encargada de dar los números, porcentajes, etc, sobre la marcha del país, ocupación, desocupación, trabajo en negro, vivienda y muchas cosas más, entre ellos el índice de la inflación. Todos sabemos que la inflación golpea duramente a todos los sectores de la comunidad, aunque hay algunos que hacen buenos negocios con ella.
Todos sabemos que los sectores más castigados son, como siempre ocurre, los que menos tienen, porque deben aguantar con el mismo miserable dinerillo de siempre los aumentos que se producen en los productos básicos de la llamada canasta familiar. Todos sabemos que desde hace unos meses, el INDEC viene siendo cuestionado por sus informes y que el tema provocó cambios muy importantes en el organigrama interno de esta institución encargada de decirnos qué tan mal estamos cuando estamos mal y qué tan bien estamos cuando estamos mal.
Pues bien, al parecer, el cuestionamiento a su accionar llegó a la justicia. Resulta que la Asociación por los Derechos Civiles presentó una acción de amparo de acceso a la información pública ante la falta de datos oficiales. El INDEC contestó, pero, al parecer, no dio una respuesta contundente y, entonces, la jueza Claudia Rodríguez Vidal le ordenó entregar esa información en 20 días e instó a que indique todas las modificaciones aplicadas para calcular el índice de precios al consumidor y las razones por las que fueron realizadas.
Habrá que esperar 20 días entonces para saber cómo se saca este índice, pero uno se imagina que el cálculo debe ser: se toma un sueldo básico, con pinzas de depilar –porque es muy chiquito–, se le quita el porcentaje de impuestos, se lo divide por el aumento del pan, de la carne y de la leche, se le saca raíz cuadrada a cantidad que se ahorra de sueldo por semana, se lo eleva a la potencia segunda de los gastos escolares en el mismo período, se le resta los gastos superfluos, como vivir, respirar, etc. Se lo divide por cuatro, teniendo en cuenta una familia tipo, y cuando está todo listo, se llama por teléfono a la Casa de Gobierno y se pregunta ¿cuánto quiere que de? Es fácil.
