Usted vio que en este mundo, entre las grandes empresas multinacionales y las Bolsas de comercio y los grandes negocios y negociados se manejan cifras fabulosas de pesos, de dólares, de euros, de diversas monedas. Para esta gente, un robo de mil pesos es un delito pero un robo de mil millones de dólares es un negocio. Pues, el viernes estaba leyendo las informaciones que nos acercan los diarios de la nación y me sorprendieron dos cifras.
La primera, Aerolíneas Argentinas le cuesta al Gobierno nacional, o sea a nosotros, porque el Gobierno es nuestro, la nada despreciable suma de 6,6 millones de pesos! Por día! Así como lo está escuchando. Para ser más significativos. Las pérdidas de la Aerolínea de Bandera son de más de 46 millones por semana, 198 millones por mes y si lo extendemos al año, 2.409 millones de pesos. Loco, aquí sí que la guita se va volando.
Paremos los aviones y con esa plata pongamos en funcionamiento los ferrocarriles hasta que los ferrocarriles nos den la misma pérdida que los aviones. Y la otra cifra que me llamó la atención es lo que gasta el Gobierno nacional en publicidad. Esto, tomando sólo el caso de Buenos Aires, porque la pauta publicitaria que mandan a las provincias no es miserable porque la miseria no tiene precio. Escuchen: el gobierno gastó casi 400 millones de pesos en publicidad oficial en el 2008. Y en el 2008 no hubo elecciones. ¡Lo que llevará gastado este año que sí las hubo y el gobierno salió a decir lo suyo sin fijarse en gastos! Durante el primer año de gestión de Cristina, la suma fue siete veces mayor a la del primer año de Néstor Kircher.Loco, son cientos de millones de pesos, Aerolíneas, Publicidad oficial, y esto solo tomando esos dos casos. ¿no podríamos hacer otras cosas con esa plata? Por ejemplo, comprarnos una aerolíneas que dé superávit, alguna debe haber si hay tantas aerolíneas. O por ejemplo, destinar parte de la publicidad oficial no digo mucho –¿el 20 % le parece bien?– para subsidiar comedores comunitarios en lugares de nuestro país donde la gente sólo ve pasar los aviones desde abajo y ve la propaganda de televisión en televisores ajenos.
“Es una cuestión de administración”, me dicen algunos. ¿Pero no será posible que algún día se administre a favor de los que menos tienen? Este es un aviso del Gobierno: toda la plata que gastamos en publicidad oficial vuelve al pueblo en forma de “pauperidad” oficial.
