San Cayetano es el segundo Santo más venerado en el país, después de la Virgen de Luján. El Patrono del Pan y el Trabajo es honrado por miles de fieles y no hay pandemia que impida la celebración. Así se observó desde el inicio de este viernes en la parroquia del barrio Bancario, donde se acercaron varios fieles a rendirle honor en su día.
A diferencia de otros años, esta vez, el párroco determinó cuatro celebraciones religiosas, a fin de que la gente no se agolpe en el lugar. “Si bien desde el Arzobispado se instó a rezar en las casas no puedo, si estoy habilitado, no abrir las puertas del templo. El contacto con Dios es real no virtual”, expresó Juan Manuel Arana, sacerdote responsable de la parroquia de Godoy Cruz.

Con los cuidados pertinentes y respetando las medidas sanitarias dispuestas ante la pandemia, los feligreses se acercaron y permanecieron un rato junto al Santo. Muchos pidieron pan, otros tanto trabajo y, la mayoría, pidió por algo tan preciado en los tiempos que corren como es la salud.




Como todos los años y sin hacer excepción estuvo uno de los personajes clásicos de San Cayetano como es Marcelo, este peluquero que desde hace varias décadas llega a la puerta del templo con bolsas de pan y las reparte desinteresadamente a los fieles.

“Desde que murió mi mujer, que padecía cáncer, lo hago. Es una forma de agradecer a San Cayetano todo lo recibido en la vida, a pesar de los golpes”, ha referido el estilista como justificación de su acto.
