Se conmovió el ámbito internacional. ¿Escuchaste lo que yo escuché?, dijeron los políticos de todo el mundo con la boca abierta. El presidente George Bush, quien estaba estudiando en un mapa qué país podía invadir antes de dejar la casa Blanca, puso la CNN y pidió una botella de algo fuerte, que son las que más le gustan; el presidente francés Nicolás Sarkozy llamó a su embajador que en ese momento estaba en la agencia de autos truchos; Tony Blair, el flemático primer ministro inglés, se atoró con un pedazo de budín inglés que estaba morfando en el five o’ clock tea; Kirchner habló con Cristina para decirle que algo tenía que hacer, al menos, mandar una tarjetita de salutación; Hugo Chávez estaba más confundido que japonés sin filmadora y preparó dos barcos de petróleo por las dudas le sirvieran para cambiar la situación.
¿Qué había pasado? El inconfundible Fidel Castro había anunciado que no retornará a la presidencia de su país, de la que se alejó hace 19 meses por problemas de salud. “Les comunico que no aspiraré ni aceptaré el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe”, señaló Castro, en un Mensaje del comandante en jefe, que publicó el órgano oficial del Partido Comunista cubano. Y entonces, una de las leyendas de la humanidad comenzó a alejarse de los escenarios. No sé que ocurrirá con Cuba de aquí en adelante.
Nada cambiará, dicen los acólitos de Fidel; puede que algo cambie, dicen los críticos. Pero, como quiera que sea, nadie quedará sin opinión frente a este acontecimiento, que seguramente va a dar de qué hablar durante mucho tiempo. Se trata del barbudo, de Fidel Castro, se trata de Cuba, el único país que pudo enfrentar con éxito al exultante poder norteamericano, que pendió durante mucho tiempo sobre su cabeza. Fidel no estará más al frente de su país. No es cualquier noticia, es una noticia que habrá de cambiar el humor internacional para el lado de la sonrisa o para el lado de la admiración. Fidel no estará más al frente de Cuba. La historia va a tener que comenzar a poner las barbas en remojo.
