A veces uno trasciende a toda la humanidad por acontecimientos fortuitos, por hechos que nos ocurren y que no estaban en planes algunos. Pongo ejemplos: los 33 mineros chilenos ahora son famosos y universales. Jamás hubieran trascendido de no haber habido un derrumbe en la mina en la que trabajaban. Muchos se hacen famosos por accidente. Les cuento algunas del cine. Marilyn Monroe, bautizada como Norma Jeane Mortenson, trabajaba en una fábrica de municiones durante la Segunda Guerra Mundial. Ahí la encontró un reportero del semanario Yank, quien realizaba un reportaje sobre el trabajo de mujeres en la guerra, y la eligió para que saliera en algunas fotos. Publicado el reportaje, la fotografía de Marilyn salió en portada y la introdujo al mundo del espectáculo. Otra: Pamela Anderson. Mientras veía un partido de futbol americano en Vancouver, las cámaras la enfocaron y pusieron su imagen en las pantallas del estadio. Pamela, entonces, era instructora en un gimnasio y cautivó con su apariencia a muchos de los espectadores. Fue ovacionada a tal grado, que se la invitó a pasar a la cancha y se la presentó públicamente. Casualmente, ella llevaba puesta una remera de una marca de cerveza canadiense, Labatt. Al día siguiente, los ejecutivos de la marca le ofrecieron a Pamela un contrato para que apareciera en sus comerciales. Una más nuestra. En mayo de 1955, un rosarino ingresa como switcher, como técnico, a Canal 7 Argentina, en la Ciudad de Buenos Aires. En la cena de fin de año en la que se reúnen las autoridades y el personal del canal, realiza una formidable improvisación, y Julio Bringuer Ayala, interventor de la emisora, le ofrece trabajar como actor. Así nació, para la alegría, el queridísimo Negro Olmedo. Es decir, un segundo, un momento, una acción propia o de otros o de la naturaleza puede hacernos trascendentes. Hasta la semana pasada, usted iba por la calle preguntando ¿Usted lo conoce al diputado Carlos Kunkel? Y la absoluta mayoría le habría contestado: “¿Y ese quien es?”. No lo conocían ni los periodistas destacados en la Legislatura. Ahora, después de la palmada que Graciela Camaño le aplicó sobre su cara, es conocido en todo el mundo. Hay varios diputados tratando de que Graciela les pegue. Al fin de cuentas, no es tan mala una cachetada, todos los payasos la usan.
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