Los funcionarios electos se eligen en las escuelas, votamos en las escuelas. Hasta ahora yo me oponía porque pensaba que no era justo mezclar una institución tan beneficiosa como la escuela con la institución tantas veces poco beneficiosa de la política, me parecía que era mejor que se votara en las comisarías. Pero ahora parece que los extremos tienden a tocarse, porque los funcionarios, para aprender a ser funcionarios, tendrán que ir a la escuela. Así es, el gobierno de Celso Kaque lanzó un centro para capacitar a dirigentes, funcionarios y empleados públicos.
Seguramente, usted estará pensando “¿y quien va a ir a meterse en ese establoecimiento?”. No prejuzgue, porque hubo más de 500 inscriptos. A mí me parece muy bien que los funcionarios sean bien educados y el hecho de que vayan a la escuela puede hacerles revivir esta cuestión de ser una Nación, de vivir como hermanos y de ser cada vez mejores para que cada uno dé lo mejor de sí. Ahora, me pregunto: en la escuela de gobierno, ¿qué materias se verán? Introducción a las urnas, problemas de agenda, publicidad y marketing, corte y confección de listas sábanas, culpas del gobierno anterior, manejo de fondos reservados, formas de combatir la oposición, promesas electorales, oratoria y discursos de barricada…
Son muchas las materias que podrían dictarse en una escuela de gobierno.Me imagino que si rinden mal alguna materia van a tener ballotagge. Esperemos que el título gobierno no empañe al título escuela y que de esta institución flamante salgan verdaderos dirigentes comprometidos con su sociedad, con la tierra que habitan y con los buenos modales que indica la buena vida.
Esperemos que sirva para que los dirigentes por venir, con el diploma bajo el brazo, lleguen sabiendo que, fundamentalmente, son servidores públicos, que tienen que servir, como seres que atienden, y servir, como seres útiles, a quienes los elijan para la función que sea. Me imagino la fiestita de un acto patrio en la escuela, el 25 de Mayo, por ejemplo. Un grupo de estudiantes para funcionarios haciendo de cabildantes y otro grupo de estudiantes con paraguas gritándoles: “El pueblo quiere saber de qué se trata”. La lección, queridos alumnos, sigue siendo la misma.
