“¡Escuchen!”. Más de una vez, durante las dos horas que duró su último discurso como gobernador ante la Asamblea Legislativa, Alfredo Cornejo lanzó esa palabra, con tono imperativo.
La dijo como una provocación, cuando buscó llamar la atención de la dirigencia política que lo escuchó en la Legislatura. Fue una especie de reto, destinado casi exclusivamente a la oposición, sector al que le dedicó gran parte de su mensaje. Pero también fue un mensaje directo a los mendocinos que el 9 de junio tendrán que ir a las urnas para comenzar a elegir a su sucesor.

Así de mal recibí la provincia y así de bien (o al menos mucho mejor) la entrego. Este podría ser el resumen de un extenso discurso sin menciones directas a Mauricio Macri, con escasos anuncios y que, como ocurre siempre, dejó insatisfechos a los opositores y conformes a los oficialistas. La diferencia es que en este año electoral esas repercusiones, negativas y positivas, se magnifican.
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Más allá del balance de su gestión y de las comparaciones con los anteriores gobiernos peronistas, Cornejo cerró su mensaje con tono claramente electoral. Y no tuvo reparos en pegarle a la oposición.
Así, criticó “la impericia cínica de los que en cada elección prometen en el aire, con premeditación y alevosía”. También cuestionó a los que “desde el engaño sistematizado que vociferan los que no tienen la responsabilidad de gobernar y que cuando por circunstancias azarosas eso tal vez sucede, se dedican a depredar el Estado, olvidándose por completo de la justicia social y de ese pueblo al que dicen representar en exclusividad“.

La lectura no deja lugar a segundas interpretaciones. Les dijo a los mendocinos, con tono serio, que no vuelvan al pasado y les pidió que apostaran por la continuidad que él eligió. O sea, por Rodolfo Suárez.
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“Estamos obligados a asegurar la continuidad de un proceso que le garantice a Mendoza un Estado moderno y previsible”, dijo casi como un mantra, antes de emocionarse. Porque Cornejo lloró en su discurso de despedida, como ya extrañando el lugar que ocupa desde diciembre de 2015.
