Balnearios como Pinamar y Villa Gesell sufrieron la invasión de las “tapiocas”, una especie de aguas vivas imperceptibles a simple vista, pero que al tomar contacto con la piel dejan sus marcas con mucho ardor.

Según un informe de Telefé, este estilo de medusas invadieron la costa atlántica y picaron a muchos turistas, que no pudieron aprovechar el mar. El viento de tierra, es decir el que sopla desde el continente hacia el mar, es el que atrae a las tapiocas. Según el pronóstico nacional, el calor se mantendrá durante toda la semana y el viento norte, por lo que los animales seguirían en el mar.

Juan Manuel Martínez, subdirector de las playas de Villa Gesell, se refirió a la invasión de tapiocas y aconsejó a los turistas.

“Se recomienda una ducha de agua dulce, no refregarse las partes sensibles y en caso de que continúe el ardor, consultar con un médico”, indicó.

“Donde más se aloja es en las mallas y arde en las axilas y párpados. Como la temperatura del mar es cálida, va a haber tapiocas. Cuando pase el viento sur, quedan en la orilla y van desapareciendo”, agregó.

La tapioca es una medusa que mide aproximadamente entre uno y dos centímetros. Es totalmente transparente y tienen ocho tentáculos de los cuales cuatro son los que tiene veneno.

Según explicó Julienta Lecanda a Bravo Continental, se meten entre la malla y la piel y al estar en continuo contacto con la piel, los filamentos se depositan en la piel y después de unas horas, empieza a picar la superficie donde estuvo el roce.

Fuente: La Capital de Mar del Plata