¿Qué pasa? ¿Seguimos estando en manos de improvisados o no podemos planificar con cierto grado de certeza? Cuando vos tomás una determinación que involucra un cambio de vida en todo un país, no es una determinación cualunque, vos tenés que estar seguro de lo que estás haciendo. Vamos a un ejemplo: si el Gobierno nacional decide hacer una ruta que cruce todo el país, debe al menos estar seguro de que a esa ruta la va a usar alguien, la van a usar muchos, y ese uso va a justificar todos los movimientos que el emprendimiento signifique.
No, no es que vayan a hacer la ruta que mencioné, lo hice sólo a modo de ejemplo, para introducirme en el tema de este monólogo. El Gobierno central resolvió adelantar la hora oficial argentina. Es un hecho conocido por todos, lo cual nos ha obligado a cambiar muchos hábitos, desde horario de comercios hasta horarios de nuestra rutina diaria: cena, almuerzo, desayuno, tiempos de ida al baño, modificación en los espectáculos de la noche.
Hemos comenzado a darnos cuenta de que las diez y media de la noche son en realidad las diez y media de la tarde,porque lo que en nuestra costumbre era ya oscuridad, ahora es claridad. Entonces, cenar a las diez de la noche es como estar tomando la media tarde. Encima, los pibes, que no quieren salir de la Pelopincho. Uno sabe que todas estas modificaciones tienen una razón de ser, eso es lo que nos dijeron: ahorro de energía. Pues bien, a pesar del cambio de horario, en nuestra provincia aumentó el consumo de luz. La suba del gasto eléctrico fue de 6 por ciento en la primera semana del 2008, con respecto al mismo período del 2007.
Nos compramos un toco de antitranspirante y transpiramos más. Le ponemos más nafta al auto y resulta que con más nafta anda menos kilómetros. Van a tener que afinar la puntería los muchachos que en Buenos Aires deciden nuestro destino y nuestros propios gobernantes provinciales. Da la sensación de que todo esto es improvisado, es por las dudas. A lo mejor, en Buenos Aires se redujo el consumo. Pero, ¿las provincias no importan? ¡Qué pregunta que hago yo! Es cierto, en muchos casos, las provincias no importan.
