Desde que empezó el milenio, los distintos gobernadores que se turnaron en la conducción política de Mendoza intentaron la reforma de la Constitución provincial, que tiene 104 años. La mayoría de esos esfuerzos quedaron frustrados en plebiscitos y otros por la falta de consenso entre las principales fuerzas. Siempre, en el centro del debate, quedó la posibilidad de habilitar la reelección del gobernador, actualmente impedida. Ahora Rodolfo Suarez ha vuelto a poner en agenda la cuestión de la reforma, al proponer una Legislatura unicameral.

Pero el camino para lograr cambios en la Carta Magna ha sido infructuoso.

En 2001, Roberto Iglesias abrió el proceso de una reforma integral de la Constitución, que incluía el llamado a una convención constituyente, a través de un plebiscito por el que la ciudadanía tenía que expresarse a favor o en contra. La votación se dio en un contexto convulsionado por la crisis de aquel año y en el marco de las elecciones legislativas de octubre.

Si bien la postura a favor terminó ganando, por más de 311 mil votos contra 218 mil del No, el gobernador radical se vio impedido por un tecnicismo: la que fija el artículo 221 de la misma Carta Magna, que  establecía que se debía lograr la mitad más uno de los empadronados y no de los que efectivamente votaron en esa elección. Es decir, no avanzó porque no contaba con los votos requeridos por ley. 

Luego fue Julio Cobos quien intentó avanzar en una reforma que incluía la limitación de las reelecciones de los intendentes. El “Sí” ganó el referéndum, pero no alcanzó la denominada “mayoría Kemelmajer”, en referencia al fallo de 1989 de la ex ministra de la Corte que se transformó un cerrojo jurídico para los intentos posteriores de modificación de la Constitución.

En 2009, Celso Jaque también intentaría la reforma parcial buscando limitar la reelección de los intendentes a dos periodos. Pero chocó con el mismo escollo que sus antecesores: no alcanzó los votos necesarios, de acuerdo a la interpretación del artículo 221. 

Posteriormente, en 2012, Francisco Pérez también jugó sus cartas sobre la base de lo construido por Iglesias, pero apuntó contra la modificación del artículo 221. Sus esfuerzos resultaron en vano, ante la resistencia de la oposición. 

Recién en 2019 se logró una reforma parcial de la Constitución con Alfredo Cornejo, para limitar el mandato de los intendentes a dos periodos, pero en un debate político que generó la máxima tensión con la oposición y la intervención de la Corte.

Como no avanzó el diálogo político con los referentes del PJ para reformar de manera plena la Carta Magna, el entonces gobernador promulgó la enmienda de 2009 a través de un decreto. Todo esto en plena carrera electoral, por lo que cuatro intendentes justicialistas debieron ir a Tribunales para revalidar sus candidaturas. 

El conflicto institucional se resolvió en dos planos. Los intendentes pudieron presentarse, y de hecho, tres ganaron en sus respectivos departamentos. Pero además, la Corte resolvió el problema de fondo y le dio viso constitucional a la iniciativa de Cornejo. Así, se logró que los intendentes sólo estuvieran al frente de los municipios nada más que por dos periodos.